Vientos Favorables para el Tratamiento Hormonal de la Menopausia


La nueva guía que ha publicado el sistema nacional de salud británico reconoce las virtudes de la Terapia de Reemplazo Hormonal.

La publicación tuvo una importante repercusión mediática en el Reino Unido, como muestran los dos artículos que publicó The Guardian en noviembre del año pasado. Este reposicionamiento de la medicina oficial se va acercando paulatinamente a la Age Management Medicine (o Medicina Preventiva Antiaging).

Dirección médica de Neolife


El sistema nacional de salud pública revisa su visión sobre la menopausia y la terapia de reemplazo hormonal.

El pasado mes de noviembre de 2015 hubo una noticia de alcance sociosanitario vinculada a la controvertida terapia de reemplazo hormonal (TRH) de la menopausia. Se trata de la primera guía al respecto que ha publicado el sistema nacional de salud británico (National Institute for Health and Care Excellence-Nice). El objetivo de este documento es aportar a los médicos una información actualizada basada en la más reciente literatura científica e igualmente informar a las pacientes para que tomen parte en la decisión de tratar su menopausia.

Tratamiento Hormonal de la Menopausia

La publicación de esta guía tuvo una importante repercusión mediática en el Reino Unido, como puede verse en algunos artículos publicados en The Guardian:

En España la edad media de la menopausia está en torno a los 51 años y se estima que hay entre 1 y 3 millones de mujeres con síntomas como sudores nocturnos, sofocos, falta de ánimo, fluctuaciones del carácter, disminución de la libido, etc. Para algunas mujeres estos síntomas pueden afectar seriamente su calidad de vida y por lo general se prolongan durante unos 4-5 años. La terapia de reemplazo hormonal es el tratamiento adecuado para combatir estos síntomas.

La terapia de reemplazo hormonal para el tratamiento de la menopausia comenzó en los años 60 y se popularizó rápidamente en los países desarrollados. Por motivos sociopolíticos en España, esto ocurrió mucho más tarde. A principios del siglo XXI se publicaron algunos resultados de un par de grandes estudios que mostraban vínculos de la terapia de reemplazo hormonal con la enfermedad cardiovascular, la trombosis cerebral y el cáncer de mama. Estos estudios eran el WHI (Womens Health Iniciative), que se publicó en EEUU en 2002, y el Million Women Study, que se realizó en el Reino Unido y se publicó en el 2003. El escándalo estaba servido, la prensa divulgativa se hizo eco de manera alarmista de estos resultados y millones de mujeres dejaron de tratar su menopausia por iniciativa propia y/o por recomendación de sus médicos.

Han pasado 15 años y las cosas han vuelto a su cauce. La terapia de reemplazo hormonal correctamente prescrita y vigilada es beneficiosa para la salud y la calidad de vida de las mujeres. Ya lo escribimos en el blog de Neolife en varias ocasiones:

Tras producirse muchas críticas a los estudios publicados en contra de la TRH en 2002 y 2003, la “mainstream medicine” comienza a posicionarse a favor.

Han sido muchas las críticas a estos estudios:

  • Por ejemplo, en el estudio WHI se utilizaron estrógenos de yegua embarazada (estrógenos conjugados equinos) y de acetato de medroxiprogesterona, en lugar de las hormonas naturales de la mujer (el 17 beta estradiol y la progesterona)
  • Además la edad media de las mujeres estudiadas fue de 62 años (13 años de media después de la menopausia), muchas de ellas en sobrepeso, obesidad (34%), hipertensas (36%) y fumadoras. Cuando se reinterpretó el estudio analizando a las mujeres más jóvenes del estudio (menores de 60 años), se comprobó que realmente no existía un mayor riesgo cardiovascular.
  • El aumento del riesgo de padecer el cáncer de mama se vinculó directamente al uso de un progestágeno sintético, la medroxiprogesterona, cuando la hormona natural de la mujer es la progesterona.
  • El aumento del riesgo de tromboembolismo se asoció a la toma oral de los estrógenos (no por vía trasdérmica, mucosas o subcutánea) en mujeres de más de 60 años con otros factores de riesgo cardiovascular, como el tabaquismo y el sobrepeso.
  • Curiosamente el mismo estudio demostró una significativa reducción de fracturas por osteoporosis de cadera y de columna y una menor incidencia de cáncer de colon y recto, pero estos efectos beneficiosos no se divulgaron…

La nueva guía del NICE (National Institute for Health and Care Excellence), el equivalente al INS español, refleja el el posicionamiento “oficial” de la medicina pública británica, que se ve acercando a la Age Management Medicine, y se distancia de los posicionamientos contrarios a la TRH anteriores. Poco a poco a la “mainstream medicine” (la medicina oficial), no le quedará más remedio que dejar de ignorar los beneficios científicamente demostrados de la TRH, así como reconocer que los efectos secundarios atribuidos fueron por una mala prescripción de moléculas similares a las hormonas naturales, pero no idénticas. Además la TRH no se limita al tratamiento de la menopausia: es una terapia preventiva completa tanto en mujeres como hombres. Y no solo se limita a los estrógenos y la progesterona: también está la testosterona, la DHEA o la melatonina, entre otras hormonas beneficiosas.

La medicina pública británica es muy similar a la española, de muy buena calidad, muy protocolizada e intervencionista. Pero la población británica, por proximidad idiomática con los estadounidenses, está más informada de las demandas de aquella sociedad y por tanto serán los primeros europeos en demandar masivamente la TRH, como ocurre ya en EEUU. Los españoles, especialmente las españolas menopaúsicas, todavía tendrán que seguir sufriendo el deterioro de su calidad de vida y de su salud unos cuantos años más, hasta que nuestras autoridades sanitarias se quieran enterar de los últimos avances de la ciencia. Y todo ello a pesar de que ya en 2008 la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) criticó los estudios de 2002 y 2003.

En Neolife recomendamos la terapia de reemplazo hormonal, siempre y cuando esté correctamente prescrita y vigilada.

En Neolife informamos a nuestras pacientes de los beneficios y posibles riesgos de la Terapia de Reemplazo Hormonal en función de sus características personales (edad, riesgo cardiovascular, hábitos tóxicos…) y valoramos las diferentes formas de administración (geles, pellets, comprimidos…) para adaptarla a cada paciente, siempre utilizando hormonas bioidénticas. Además, requerimos un estudio ginecológico completo (mamografía, citología y ecografía) de menos de 9 meses de antigüedad y hacemos un seguimiento regular de la evolución de los síntomas, así como de los niveles plasmáticos de las diferentes hormonas.


 

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