¿Pueden los edulcorantes aumentar el riesgo cardiovascular?


Un reciente estudio demuestra una tendencia al incremento en el IMC y el diámetro de cintura entre los consumidores de edulcorantes artificiales frente a los no consumidores.

Con respecto al riesgo cardiometabólico, aquellos pacientes con una elevada ingesta de estos productos presentaron un aumento en el riesgo de padecer síndrome metabólico, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, infarto cerebral y eventos cardiovasculares. Así pues, no deberíamos estimular el consumo de edulcorantes artificiales con el objetivo de perder peso o de reducir el riesgo de presentar diabetes o hipertensión arterial.

Dr. Moisés De Vicente – Equipo Médico Neolife


Un reciente metanálisis, publicado en julio en la Canadian Medical Asociation Journal (CMAJ), muestra que la elevada ingesta de estos edulcorantes aumenta el riesgo cardiometabólico.

Las bebidas azucaradas se encuentran, ya desde hace tiempo, en el punto de mira de los profesionales de la salud, debido a su clara relación con la aparición de obesidad y alteraciones en el metabolismo glucémico. Desde numerosas sociedades médicas, fundamentalmente la sociedad de Pediatría, la de Medicina Interna y la de Endocrinología, se están realizando programas específicos con el objetivo de disminuir el consumo de estas bebidas en la población general y, especialmente, entre los más jóvenes.

El mensaje ha calado en la población, y ya es habitual que el consumo de las bebidas “diet” o “zero” haya sobrepasado al de los refrescos habituales.  Sin embargo, está emergiendo con fuerza la idea de que estas sustancias edulcorantes, utilizadas en lugar del azúcar, pudieran tener efectos deletéreos para nuestro organismo, y en concreto, aumentar nuestro riesgo cardiovascular.

¿Pueden los edulcorantes aumentar el riesgo cardiovascular?

Existen ya estudios en donde se describe cómo este tipo de edulcorantes, tomados de forma rutinaria y a largo plazo, se podría asociar con un aumento de peso y un aumento en el riesgo de padecer una enfermedad cardio-metabólica (2,3,4).

En una encuesta poblacional, realizada en Estados Unidos, hasta un 40% de los ciudadanos consume edulcorantes sin actividad nutricional como el aspartato, la sucralosa y stevia. Incluso se ha demostrado que, tras medir estos edulcorantes en sangre y orina, las personas que no utilizan este tipo de edulcorantes como condimento, en realidad sí los están consumiendo en comidas edulcoradas.

Recientemente se ha publicado un estudio en donde se realiza una revisión sistemática sobre este tema (1). El estudio, realizado por el Dr. Azad y publicado en la Canadian Medical Asociation Journal, profundiza en la evidencia existente acerca de la capacidad real de estos edulcorantes para inducir una pérdida de peso y disminuir el riesgo cardiovascular.

Este metanálisis, publicado en julio de 2017, incluyó siete ensayos clínicos randomizados y treinta estudios de cohortes, todos ellos con fecha anterior a febrero de 2016.

El objetivo primario era comprobar si el consumo de estos agentes influía en el Índice de Masa Corporal (IMC). También se evaluaron los efectos de los edulcorantes en el aumento del diámetro de cintura y a nivel cardiometabólico.

Los resultados, una vez descartados aquellos estudios sesgados, demuestran una tendencia al incremento en el IMC y el diámetro de cintura entre los consumidores de edulcorantes artificiales frente a los no consumidores, al cabo de 2 a 4 años de consumo.

Con respecto al riesgo cardiometabólico, aquellos pacientes con una elevada ingesta de estos productos presentaron un aumento en el riesgo de padecer síndrome metabólico, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, infarto cerebral y eventos cardiovasculares.

Así pues, no deberíamos estimular el consumo de edulcorantes artificiales con el objetivo de perder peso o de reducir el riesgo de presentar diabetes o hipertensión arterial.

En Neolife contamos con un programa dietético específico y personal para cada paciente, basado en las últimas recomendaciones publicadas en nutrición. Gracias a una atención global, en donde además de dicha dieta incluimos ejercicio físico, suplementación nutricional y, en caso de ser necesaria, terapia de reemplazo hormonal, realizamos una prevención cardiovascular óptima, con el fin de evitar o al menos, dilatar, la aparición de múltiples enfermedades asociadas al envejecimiento.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Meghan B. Azad et al. Nonnutritive sweeteners and cardiometabolic health: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials and prospective cohort studies. CMAJ 2017 July 17;189:E929-39.

(2) Swithers SE. Artificial sweeteners produce the counterintuitive effect of inducing metabolic derangements. Trends Endocrinol Metab 2013;24:431-41.

(3) Nettleton JE, Reimer RA, Shearer J. Reshaping the gut microbiota: Impact of low calorie sweeteners and the link to insulin resistance? Physiol Behav 2016; 164(Pt B):488-93.

(4) Fowler SP. Low-calorie sweetener use and energy balance: results from experimental studies in animals, and large-scale prospective studies in humans. Physiol Behav 2016;164(Pt B):517-23.

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