¿Nos estamos equivocando con el tiroides?


En la actualidad, la medicina basa el control de la función tiroidea en la conocida TSH, pero eso no es del todo cierto.

La evidencia científica reciente orienta a que en la medicina convencional el manejo de la tiroides no es el óptimo, y que el tratamiento no solo consiste en bajar la TSH, sino en mantener unos niveles estables y en grado de excelencia de T4 y T3, la gran olvidada.

Dr. Francisco Martínez Peñalver – Director Médico Neolife Marbella


La medicina preventiva, dentro del abordaje integral en el reemplazo hormonal, completa el control de la función tiroidea con una mezcla de T4/T3.

Históricamente los médicos heredamos de nuestros maestros una serie de conocimientos que son la base sobre la que aprendemos el resto de nuestra práctica clínica. Uno de esos pilares es el manejo de la patología tiroidea, cada vez más presente en nuestro medio. El 95% de los desórdenes tiroideos en el adulto acontecen en mujeres, por lo que existe la teoría de que los desórdenes en el ciclo menstrual pueden, de alguna forma, contribuir a que el tiroides pierda su función de una manera progresiva.

El conocimiento transferido por nuestros maestros aboga por el control de una hormona que se produce en la parte anterior del cerebro, en un pequeño resalte llamado hipófisis. Esta hormona es la TSH, y es un mecanismo de control cerebral sobre el tiroides, ya que a menor nivel de T3 y T4 circulante mayor secreción de TSH, que es la hormona que estimula al tiroides a producir más hormona. Clásicamente el control de la TSH se presuponía que llevaba aparejado un control de la función del tiroides.

Pues bien, en este eje hipófisis-tiroides se ha desdeñado un elemento crucial, la transformación en los tejidos periféricos de T4 a T3, algo que es fundamental para que la hormona funcione.

¿Nos estamos equivocando con el tiroides?

En los últimos años se está poco a poco formando la idea de que la transformación en los tejidos periféricos a hormona activa quizás sea incluso más importante que el control que ejerce la TSH sobre la glándula tiroidea. Numerosos artículos, empezando desde 2010 con un artículo del “Clinical Endocrinology of Oxford” acerca de la efectividad de añadir T3 en aquellos pacientes con función tiroidea supuestamente controlada para aumentar su capacidad cognitiva, como el último del pasado mes de abril en la revista “Innovations in Clinical Neuroscience”  que ya habla abiertamente de que el control de los niveles de T3 es crucial para algunos síntomas asociados a la baja función tiroidea, como la depresión y el aumento de peso.

En resumen, la evidencia científica reciente orienta a que en la medicina convencional el manejo de la tiroides no es el óptimo, y que el tratamiento no solo consiste en bajar la TSH, sino en mantener unos niveles estables y en grado de excelencia de T4 y T3, la gran olvidada. Esta puede ser la respuesta a muchos pacientes que sufren los síntomas de un mal control de la función tiroidea, pero que son etiquetados como “sin patología tiroidea” porque la práctica clínica habitual solo atiende a los niveles de TSH.

La clínica de medicina preventiva Neolife, dentro del abordaje integral en el reemplazo hormonal con hormona bioidéntica, hace ya años que completa el control de la función tiroidea con esta mezcla T4/T3 que complementa de forma perfecta lo que debería ser el perfil hormonal ideal de cada paciente.


BIBLIOGRAFÍA

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