La importancia de la forma física

Las correlaciones que existen entre el peso y las enfermedades no son debidas al exceso o falta de peso total, sino al exceso o falta de peso graso.

Pesar poco no es siempre sinónimo de estar delgado, de ahí que se hayan acuñado términos como ‘Skinny Fat’, ‘Gordiflaco’ o TOFI (‘thin outside, fat inside’), que vienen a definir lo mismo, ‘estar gordo pesando poco’. Pero, ¿cómo puede ocurrir esto?

Dirección médica de Neolife


La respuesta reside en “la composición corporal”. Nuestro peso total es la suma de distintos tejidos, el graso, el óseo, el muscular, el residual, el agua… de modo que podríamos pesar poco pero teniendo un alto nivel de grasa corporal.

De siempre se ha valorado el hecho de estar gordo o delgado en función del peso corporal y de la altura, por ello las asociaciones científicas que estudian la obesidad clasifican a las personas en función del Índice de Masa Corporal (IMC) que es la correlación entre el peso y la talla (kg/m).


 Clasificación del IMC

Clasificación del IMC


 

Fuente: Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO 2007)

Ahora bien, el IMC es un sistema incompleto de medición del grado de sobrepeso u obesidad. La clasificación en función del peso y su relación con la salud se ha hecho por existir suficientes evidencias científicas de que un peso elevado, en el grado de obesidad, se correlaciona estadísticamente con enfermedades metabólicas, cardiovasculares, hipertensión arterial, cerebro-vasculares, cáncer, etc.

De la misma forma, un peso bajo se correlaciona con otras enfermedades como la osteoporosis, trastornos hormonales, infertilidad… son estadísticas…, pero no siempre totalmente ciertas. Las correlaciones del peso y las enfermedades no son debidas al exceso o falta de peso total, sino al exceso o falta de peso graso.

Es cierto que la mayoría de la gente obesa (según el IMC) tienen un exceso de tejido graso, pero a menudo vemos personas “obesas” cuyo peso graso es normal o incluso bajo. La razón es porque tienen mucho peso de otro tejido, por ejemplo el muscular. ¿Creen ustedes que Arnol Schwatzeneger, cuando rodó la película Conan el Bárbaro, era obeso? Pues según la clasificación del iMC anteriormente expuesta y vigente hoy en día SI era un obeso. Por tanto el IMC, aunque es un biomarcador válido para clasificar el exceso o falta de peso, no lo es para medir el exceso o falta de tejido graso.

Realmente dicha clasificación debería hacerse en función del porcentaje de grasa, pero todavía no hay suficientes estudios para que exista un consenso en esta nueva clasificación.

Por otro lado, y para complicar más el tema, se puede ser obeso por exceso de tejido graso y realmente no tener un aumento del riesgo de las enfermedades anteriormente señaladas. ¿Cómo puede ser esto? La razón es por la condición física. Numerosos estudios científicos y en especial los del Prof. Steve Blair han demostrado que los obesos en forma son más sanos que los delgados fuera de forma física. Entonces la clasificación de la obesidad no solo debería hacerse por el porcentaje de grasa, sino también por el nivel de forma física. Efectivamente así debería ser.

steve blair durantez

Pero volvamos ahora al tema que nos ocupa, los gordiflacos. Al igual que un hombre muy musculado se le puede clasificar como obeso, a una mujer delgada podría ser obesa. De hecho esto ocurre con bastante frecuencia. En Neolife determinamos la composición corporal de nuestros pacientes por varios métodos, uno de ellos,  el más sofisticado, es el DXA y a menudo observamos resultados de porcentajes de grasa superiores al 30% (valor muy elevado) con IMC bajos. Esto ocurre con más frecuencia en mujeres que en hombres, son mujeres Skinny Fat, gordiflacas o TOFI.

La cuestión es que a pesar tener una talla 38, están gordas por exceso de tejido graso y esto afecta directamente a su salud incrementando el riesgo de padecer las enfermedades propias de los obesos.

En conclusión el peso, el IMC e incluso el aspecto físico de una persona, por si solos no son indicadores de salud. Lo correcto es completarlos con otros biomarcadores como el porcentaje de grasa, la grasa intrabdominal, la condición física aeróbica, la presión arterial central, los niveles de hemoglobina glicosilada o de proteína C reactiva entre otros. En los distintos chequeos Neolife se miden decenas de biomarcadores de salud y longevidad para hacer un correcto abordaje del verdadero estado de salud.

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4 Respuestas a La importancia de la forma física

  1. Javier Seoane 11 julio, 2014 en 12:27 am #

    Enhorabuena por el artículo. Muy bueno Dr. Ángel.

  2. Johnf352 7 abril, 2016 en 8:13 am #

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