¿Qué sabemos del envejecimiento?


Ya hay estudios en marcha acerca de fármacos antienvejecimiento -como la metformina y la nicotinamida adenina (NAD+)- y moléculas que alargan los telómeros -como el TA-65-.

Es decir, ya están llegando fármacos: no es ciencia ficción. Los últimos avances científicos están abriendo el camino a que realmente podamos luchar contra el efecto del paso del tiempo en nuestros cuerpos. En este post se profundiza en el concepto de medicina antienvejecimiento o Age Management Medicine, en lo que conocemos del proceso de envejecimiento y sus posibles vías de regulación.

Dr. Iván Moreno – Equipo Médico Neolife


“Gerontología”, “Age Management Medicine” y “Rejuvenation Medicine”, las nuevas subespecialidades médicas que luchan por frenar el envejecimiento.

El concepto de medicina antiaging de los años 90 estaba basado fundamentalmente en los avances en tratamiento estético. La promesa de rejuvenecimiento al final quedó en un embellecimiento externo, algo ya de por sí bastante meritorio, pero la mejoría externa no evitaba la dura realidad: envejecemos a velocidad de 60 minutos por hora. Habíamos conseguido una sonrisa más bonita, una piel más tersa y brillante y una mejor melena, pero nos debilitaba la misma falta de energía y masa muscular, los mismos dolores articulares y problemas de memoria. Las múltiples enfermedades que deterioran nuestra calidad de vida seguían apareciendo.

Aquella primera concepción del antienvejecimiento empañó el concepto mismo, de tal forma que durante años hemos recibido los avances en la medicina preventiva con mucho escepticismo. Tanto es así que las disciplinas que han seguido trabajando en este campo han cambiado su nombre a subespecialidades como:

  • Gerontología”, que es la ciencia que estudia el envejecimiento, diferente de la geriatría. A un nivel más básico de investigación (células y animales de laboratorio) se denominan Biogerontólogos. Algunos muy conocidos son los doctores Aubrey de Grey, Leonard Hayflick o en nuestro país la Dra. María Blasco (en uno de sus múltiples campos de investigación).
  • Age Management Medicine”, que aplica los descubrimientos a día de hoy a la práctica clínica real y que quiere resaltar el concepto de “pilotar o dirigir el envejecimiento para mantenernos en nuestro máximo potencial”. Si bien en España es algo pionero en Neolife, hay varios institutos estadounidenses y asociaciones médicas como la AMMG1 o la A4M2 que desde hace años vienen prestando y perfeccionando este tipo de asistencia.
  • Rejuvenation Medicine”, todavía un concepto experimental que busca directamente volver el reloj de nuestros tejidos atrás y que -aunque copa los titulares de nuestros periódicos y será una revolución en pocos años- de momento no tiene una aplicación práctica potente.  En ella hay empresas como Calico3, la cátedra de Exponential Medicine en la Singularity University4 (participada por Google, Deloitte y NASA) y la fundación SENS5, entre muchos otros.

Más allá de los cambios de nombres, lo realmente revolucionario ha sido el cambio de enfoque: entender que el envejecimiento es una enfermedad en sí misma, y que muchas de las que conocemos ahora como “enfermedades” (aterosclerosis, demencia, artrosis, sarcopenia…) no son más que sus consecuencias. Cuando la medicina se ha acercado con este enfoque a otros problemas, ha hallado soluciones.

El primer paso era conocer los mecanismos que hacen que nuestro cuerpo envejezca, y que, por paradójico que parezca, no se habían estudiado hasta estos últimos 30-50 años. El motivo es que se entendía como una fase normal, de cuyos cambios éramos conocedores… pero asumíamos resignadamente.

Los mecanismos fundamentales por los que el envejecimiento ocurre están muy bien ilustrados en un genial artículo6 de un equipo de investigadores españoles que marcó un hito en la biogerontología. En concreto son los siguientes 9:

Neolife. 9 mecanismos del envejecimiento

  1. Inestabilidad genética: el deterioro del ADN impacta en el funcionamiento celular y mitocondrial. Hay evidencia de que regular al alza los mecanismos de reparación del mismo prolongan la supervivencia.
  2. Acortamiento telomérico: el envejecimiento hace que los extremos de los cromosomas se acorten, marcando un comportamiento celular más “envejecido”, con menos divisiones y regeneración de los tejidos, y consecuentemente más enfermedades.
  3. Alteraciones epigenéticas: las “instrucciones de montaje” que vienen en nuestro genoma no determinan nuestra salud de forma completa. Hay muchos mecanismos que nos permiten interpretar nuestra partitura mejor o peor, facilitando o dificultando la aparición de enfermedades a las que estábamos predispuestos.
  4. Pérdida de la proteostasis: las proteínas de nuestro cuerpo están en un constante ciclo de creación, deterioro y eliminación. La pérdida de este equilibrio produce acumulación de deshechos proteicos en numerosos órganos, dañando su función. En el cerebro conduce a enfermedades como Alzheimer y Parkinson.
  5. Desregulación de la sensibilidad a los nutrientes: con los años nuestro cuerpo reacciona peor a los nutrientes, produciendo resistencia a la insulina y otros ejes hormonales. La restricción calórica o su simulación con fármacos ha mostrado aumentar la longevidad; también la reposición hormonal combate los efectos del envejecimiento en los tejidos diana.
  6. Disfunción mitocondrial: las mitocondrias son los “hornos” de las células, donde oxidamos (quemamos) los nutrientes. Su disfunción descontrola el estrés oxidativo y acelera el envejecimiento.
  7. Senescencia celular: en un tejido sano, cuando una célula está deteriorada se activa una muerte celular programada (apoptosis) para ser reemplazada por otra nueva. Cuando este mecanismo se altera, los tejidos acumulan células envejecidas y poco funcionales, y a largo plazo es el propio tejido/órgano el que deja de funcionar correctamente.
  8. Agotamiento de las células madre: la reparación de células dañadas y el mantenimiento en perfecto estado de nuestro organismo depende de las células madre. Estas tienen mecanismos que aseguran una mayor supervivencia y capacidad de reproducción. El agotamiento de esta capacidad hace que no seamos capaces de regenerarnos adecuadamente a partir de cierta edad.
  9. Alteración de la comunicación intercelular: la alteración de los sistemas hormonales, la inflamación y la pérdida de factores estimulantes sanguíneos hacen que el envejecimiento vaya más allá de una célula concreta y se “contagie”.

Una vez conocidos estos mecanismos, se han identificado numerosas dianas terapéuticas sobre las que se están investigando fármacos e intervenciones que nos permitan ralentizar, detener o, incluso, revertir el envejecimiento. En los últimos 20 años se han hecho grandes avances en este conocimiento y ya se han descrito multitud de intervenciones que han mostrado aumentar la longevidad o la esperanza de vida saludable en animales de laboratorio y, de forma aún inicial, también en humanos.

El último paso es realizar muchos estudios que demuestren eficacia en humanos, de una forma seria, potente y carente de efectos secundarios que limiten su uso. Ya hay estudios en marcha -como el TAME8 (Targeting Aging with Metformin)-, así como resultados preliminares de estudios ya realizados -con nicotinamida adenina (NAD+)9 y con moléculas que alargan los telómeros (como el TA-6510,11)-. No es ciencia ficción: ya están llegando los fármacos.

Quizá todo este proceso pueda parecer un camino muy largo de cuyos resultados -con suerte- pudieran beneficiarse nuestros nietos, pero lo cierto es que hay un crecimiento exponencial de las instituciones científicas y las empresas que están dedicándose denodadamente a enfrentar el que será el reto sanitario de nuestro tiempo: cómo conseguir una mayor salud y autonomía en el último tercio de nuestras vidas, a poder ser aún más longevas.

Neolife. La ciencia de la longevidad

Se avecina una revolución no ya científica (que ya lleva tiempo siendo), sino clínica, que cambiará para siempre la relación de los médicos con los pacientes, que nos hará cambiar el prisma para trabajar desde la salud hacia la optimización y no desde la enfermedad hacia el remedio.

A la espera de los grandes avances en antienvejecimiento, ya podemos actuar en reposición hormonal, suplementación avanzada, ejercicio, pérdida de peso, restricción calórica…

¿Y qué podemos hacer mientras? Desde luego, esperar de brazos cruzados, NO.

Hay muchas intervenciones que ya han mostrado un efecto beneficioso sobre todos esos mecanismos del envejecimiento. En Neolife trabajamos con un enfoque global que, tras una valoración individualizada, nos permita engranar todas las actuaciones que a día de hoy están en nuestra mano. La restricción calórica, la pérdida de peso, el ejercicio, la mejora del metabolismo oxidativo, la reposición hormonal a sus niveles óptimos, la suplementación avanzada… tienen, desde ya, un papel importante a la hora de ralentizar nuestro deterioro a largo plazo y conseguir una situación optimizada.

 

En resumen: hay un fascinante camino por delante en el antienvejecimiento, con tratamientos vanguardistas que ya podemos aplicar hoy en día y con un futuro plagado de nuevos tratamientos que trabajaremos por poder ofrecer cuando estén consolidados.

En Neolife nos esforzamos para estar en la última línea de vanguardia de la ciencia médica que lucha por retrasar o detener el envejecimiento. Tenemos un enfoque audaz, pero crítico, a la hora de evaluar los adelantos y siempre los filtramos a través de una mirada clínica práctica.

Los nuevos descubrimientos son intelectualmente fascinantes, pero a veces también etéreos y distantes, y nos dejan igual de solos ante nuestro imparable deterioro. Nuestra vocación es convertir los adelantos científicos en una valoración moderna del estado de salud y unos programas de tratamiento concretos e individualizados a las particulares circunstancias de cada persona. Darle a toda esta revolución un carácter riguroso, práctico y, sobretodo, humano.

Si los biogerontólogos son los científicos tras esta revolución, nosotros trabajamos para ser los clínicos que la interpreten con rigor y sentido práctico para poder aplicarla a pacientes concretos. Para humanizar esta disciplina y sublimarla en lo que es ya un nuevo arte médico: la medicina preventiva personalizada, la medicina de optimización, la Age Management Medicine.


BIBLIOGRAFÍA

(1) https://www.agemed.org/

(2) https://www.a4m.com/

(3) https://www.calicolabs.com/

(4) https://exponential.singularityu.org/medicine/

(5) http://www.sens.org/

(6) López-Otín, C., Blasco, M. A., Partridge, L., Cell, M. S., 2013. (2013). The hallmarks of aging. Elsevier, 153(6), 1194–1217. http://doi.org/10.1016/j.cell.2013.05.039.

(7) Image in open access, courtesy of Cell journal. Downloaded from http://www.cell.com/cms/attachment/2038216256/2052455734/gr1_lrg.jpg.

(8) https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT02432287

(9) Dellinger, R. W., Santos, S. R., Morris, M., and, M. E. N. A. (2017). Repeat dose NRPT (nicotinamide riboside and pterostilbene) increases NAD+ levels in humans safely and sustainably: a randomized, double-blind, placebo-controlled study. Npj Aging and Mechanisms of Disease, 3(1), 1–9. http://doi.org/10.1038/s41514-017-0016-9

(10) De Jesus, B. B., Schneeberger, K., Vera, E., Tejera, A., Harley, C. B., & Blasco, M. A. (2011). The telomerase activator TA-65 elongates short telomeres and increases health span of adult/old mice without increasing cancer incidence. Aging Cell, 10(4), 604–621. http://doi.org/10.1111/j.1474-9726.2011.00700.x

(11) Salvador, L., Singaravelu, G., Harley, C. B., Flom, P., Suram, A., & Raffaele, J. M. (2016). A Natural Product Telomerase Activator Lengthens Telomeres in Humans: A Randomized, Double Blind, and Placebo Controlled Study. Rejuvenation Re-search, 19(6), 478–484. http://doi.org/10.1089/rej.2015.1793

(12) Image in open access, courtesy of Longevity International. Downloaded from Longevity International – https://daks2k3a4ib2z.cloudfront.net/581ba14cc9b0d76c5dcededf/5a01c612ba3798000177aa14_Science%20of%20Longevity%20MindMap.pdf

(13) Free acess in PubMed Central – https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4340807/figure/f1/

(14) Garatachea, N., Pareja-Galeano, H., Sanchis-Gomar, F., Santos-Lozano, A., Fiuza-Luces, C., Morán, M., et al. (2015). Exercise Attenuates the Major Hallmarks of Aging. Rejuvenation Research, 18(1), 57–89. http://doi.org/10.1089/rej.2014.1623

(15) Jacob ME, Yee LM, Diehr PH, et al. Can a Healthy Lifestyle Compress the Disabled Period in Older Adults? Journal of the American Geriatrics Society. 2016;64(10):1952-1961. doi:10.1111/jgs.14314


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