La nutrición y la prevencion del melanoma en verano

Área de Nutrición de Neolife


Un eritema solar (quemadura de grado I) en la infancia o juventud puede ser suficiente para duplicar la posibilidad de desarrollar un melanoma a lo largo de la vida.

Tanto el exceso de sol como los cambios en hábitos nutricionales en verano podrían pasarnos factura, ya que inciden directamente en los biomarcadores de salud y longevidad. Conviene recordar la importancia de mantener una dieta saludable en vacaciones y no abandonar los hábitos de alimentación sanos que se han seguido meses atrás.

La nutrición y la prevención del melanoma en verano (5)

La alimentación en verano

En verano modificamos nuestro ambiente, las actividades que realizamos y el ritmo de vida. Los horarios de sueño también cambian y son diferentes a los del resto del año. Todo ello incide de forma directa en nuestra alimentación: no solo las horas de las comidas se retrasan, sino que muchas de ellas se hacen fuera de casa. Por todo esto conviene recordar la importancia de mantener una dieta saludable también en vacaciones, para evitar caer en los excesos y no abandonar los hábitos de alimentación sanos que se han seguido meses atrás.

Las quemaduras en verano

Tenemos que tener muy presente los daños que el sol puede generar. Las quemaduras solares pueden tener efectos a muy largo plazo. Un eritema solar (quemadura de grado I) en la infancia o juventud puede ser suficiente para duplicar la posibilidad de desarrollar un melanoma a lo largo de la vida. A pesar de esta evidencia científica no siempre extremamos las medidas preventivas del cáncer de piel.

Debemos tener en cuenta que la quemadura solar puede aparecer a las 12-24 horas de la exposición al sol y, por tanto, las medidas preventivas deben tomarse antes de su exposición. No obstante, esto depende del fototipo de nuestra piel. Las personas con pieles claras pueden presentar quemaduras de primer grado en tan solo 15 minutos de la exposición solar. El eritema solar es esa quemadura que se caracteriza por enrojecimiento, dolor al contacto con la ropa, calor, sequedad de la piel…

Las quemaduras solares se clasifican, al igual que ocurre con otras quemaduras no solares, en tres grados:

  • El grado I (eritema) y grado II se pueden tratar en casa.
  • El grado III es cuando presenta ampollas infectadas, fiebre, escalofríos…, y debe ser tratada por personal sanitario.

Desde Neolife recomendamos algunas pautas para que la relajación y el disfrute de las vacaciones no pasen factura:

¿Qué hacer para cuidar la alimentación?

  • Procura no alterar demasiado tus horarios de comida ni saltártelas. Como es probable que te des caprichos, salgas a cenar y tomes el aperitivo en terrazas y chiringuitos, pon en práctica la ley de la compensación. Lo más inteligente es hacer un desayuno consistente, una comida a base de un solo plato (una fuente proteica acompañada de vegetales, legumbres o cereales) acompañado de una ensalada y una cena muy ligera. Si un día comes demasiado, compensa cenando más ligero.
  • En la comida y la cena evita un exceso de calorías, eliminando el pan, el alcohol y los postres dulces.
  • Junto con el desayuno, la cena es la otra clave para mantenerte en tu peso durante las vacaciones. Tu regla de oro: la primera comida del día debe ser abundante y la última ligera. La cena es la comida ideal para compensar nutricionalmente las otras ingestas del día y para conseguir que el balance calórico se incline a tu favor.
  • A no ser que después salgas a pasear o a bailar, la cena es la comida que menos probabilidades tendrás de quemar. Las calorías que consumas se almacenarán en tu organismo para cuando las necesite. Si estas son excesivas, se instalarán en tus puntos conflictivos en forma de grasa.
  • Para no llegar demasiado hambriento a la noche, es importante que no te saltes comidas durante el día, incluido un pequeño tentempié a media tarde.
  • Para la comida se recomiendan ensaladas completas como plato único: las de vegetales y proteínas son menos calóricas, mientras que las de legumbres te quitan el hambre durante horas y son sanísimas.
  • Entre horas recurre a los frutos secos, los zumos naturales de frutas y verduras y la fruta fresca.
  • Ten siempre a mano una botella de agua o llévate un termo de té frío al limón hecho en casa con sacarina. Lo que debemos tener en cuenta es que, debido al calor, tenemos mayores posibilidades de deshidratarnos. Por ello es recomendable beber una mayor cantidad de líquido y priorizar el consumo de alimentos frescos, en particular verduras y frutas, ya que son ricas en agua, vitaminas y minerales, y sirven para rehidratarse.
  • Cuidado con las cañas en las terrazas: sí a la cerveza con moderación, pero no a los fritos.
  • Si te apetece un helado, mejor siempre un polo de hielo o un sorbete que un helado cremoso.
  • Para saciarte elige platos ricos en fibra. El consumo de verduras, frutas y legumbres te saciarán sin aportar un exceso calórico.
  • Muévete. Estar de vacaciones y descansar no significa quedarse únicamente tirado en la playa sin hacer nada. Puedes disfrutar de paseos matutinos a lo largo del paseo marítimo, salir a patinar, correr, nadar… ¡Las posibilidades son infinitas!
  • Respeta el descanso. Dormir entre 7 y 8 horas es esencial para que nuestro cuerpo descanse y mejore el funcionamiento de todos nuestros órganos.

 ¿Cómo protegernos de las quemaduras solares?

  • Las radiaciones ultravioletas son más intensas entre las 11 y las 15h. En esta franja horaria deben extremarse las medidas preventivas.
  • Utiliza gorras o sombreros y unas buenas gafas de sol. La piel de la cara y las conjuntivas son mucho más sensibles al efecto de las radiaciones solares que el resto de la piel del cuerpo.
  • La exposición al sol debe ser gradual al principio de la temporada: con unos pocos minutos es suficiente los primeros días. A medida que nos vamos bronceando podremos incrementar este tiempo de exposición.
  • El hecho de que esté nublado no significa que estemos a salvo de las quemaduras solares. Debemos tener en cuenta que las radiaciones ultravioletas se reflejan en el agua o en la arena de la playa y, por tanto, estamos expuestos incluso en la sombra.
  • Utiliza protectores solares. No debemos quedarnos tranquilos con una sola aplicación de protector solar. Esta debe hacerse como mínimo cada 2 horas y con factores de protección solar superiores a 15 (si es posible de 50). Busca protectores solares que además de los filtros UVB tengan filtros para los rayos UVA.
  • Los antioxidantes como el ubiquinol, la astaxantina o el resveratrol, entre otros, tienen un efecto protector interno del daño celular producido por las radiaciones solares.
  • Protégete del sol, no solo con crema de protección solar, sino también desde dentro, a través de tu alimentación. Algunos alimentos que preparan tu piel para la exposición solar son el té verde, las zanahorias, el pomelo rosa, el chocolate negro y la langosta. Una dieta rica en frutas y vegetales es la forma natural de aportar antioxidantes.
  • Algunos fármacos como el ibuprofeno aumentan la predisposición de la piel a quemarse. Si estás tomando medicación, asegúrate de que estos no aumenten la fotosensibilidad.
  • Una vez que la quemadura de primer grado se ha producido, la aplicación de cremas o geles de aloe vera y cremas hidratantes aliviarán el dolor y mejorarán la capacidad regenerativa de la piel. Existen otros remedios naturales -como la aplicación de vinagre o de lonchas de patatas sobre la quemadura- con ciertos efectos curativos.

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