La influencia de la microbiota intestinal en nuestro peso


La obesidad y el sobrepeso están relacionados con factores genéticos, biológicos, sociales, socioeconómicos y ambientales. En las últimas décadas, diversas investigaciones sugieren que la microbiota intestinal sea otro factor asociado al desarrollo de esta patología.

Es ampliamente aceptado que los trastornos metabólicos, como la obesidad, estén estrechamente relacionados con el estilo de vida y la dieta. Ahora, grupos de investigadores y nuevas investigaciones como el proyecto europeo MyNewGut, evalúan cómo la dieta puede influir en la microbiota intestinal y, de ese modo, modificar nuestra salud metabólica y mental.

Tania Mesa – Directora de la Unidad de Nutrición y Enfermería Neolife

Alejandro Monzó – Unidad de Nutrición y Enfermería Neolife


Somos lo que comemos

El término microbiota designa un conjunto de microorganismos que residen en un entorno determinado. Los seres humanos tenemos grupos de bacterias en diferentes partes de nuestro cuerpo: en la piel, en la boca, en el tracto gastrointestinal y en la vagina, entre otras.

Nuestra microbiota intestinal contiene 100 billones de microorganismos, incluyendo como mínimo mil especies diferentes de bacterias que comprenden más de 3 millones de genes, 150 veces más que en el genoma humano. De hecho, la microbiota intestinal puede pesar hasta 2 kilogramos. Un tercio de nuestra microbiota es común a la de la mayoría, mientras que los otros dos tercios son específicos en cada persona (1).

La microbiota intestinal ofrece funciones indispensables para el ser humano. Se han identificado tres funciones primarias, las cuales son, de forma general, funciones de nutrición y metabolismo, funciones de protección y funciones tróficas sobre la proliferación y diferenciación del epitelio intestinal, así como el desarrollo y modulación del sistema inmunitario. Algunas de estas funciones son (1):

  • Ayudar al cuerpo a digerir ciertos alimentos que el estómago y el intestino delgado no son capaces de digerir.
  • Contribuir a la producción de algunas vitaminas (B y K).
  • Ayudar a combatir las agresiones de otros microorganismos, manteniendo la integridad de la mucosa intestinal.
  • Desempeña un papel importante en el sistema inmune, actuando como efecto barrera.

El desarrollo de la microbiota intestinal comienza al nacer. Su composición evoluciona a lo largo de toda nuestra vida, desde que nacemos hasta que nos hacemos mayores y, al mismo tiempo, está influenciada por múltiples factores del entorno.

Factores ambientales como el incremento de la ingesta calórica y el descenso de la actividad física han sido considerados las causas del aumento de la prevalencia de la obesidad y enfermedades metabólicas. Sin embargo, la alimentación tiene un papel clave en el desarrollo de poblaciones microbianas saludables o, por el contrario, perjudiciales. Así lo constata una revisión publicada por la revista Genes & Nutrition. Las crecientes evidencias sugieren que la microbiota intestinal represente un factor importante que contribuya a la respuesta del individuo a los nutrientes (2).

La microbiota intestinal humana puede considerarse un órgano dentro de otro órgano (aparato digestivo) que ha evolucionado con los seres humanos para conseguir una relación simbiótica que lleva al equilibrio fisiológico, denominándolo como nuestro segundo genoma o segundo cerebro. Los investigadores señalan que el ser humano proporciona un entorno rico en nutrientes y la microbiota ofrece funciones indispensables que los humanos no pueden ejercer por ellos mismos. Dicho esto, se ha demostrado que la microbiota intestinal regula el metabolismo de la energía y el almacenamiento de grasa, y los investigadores creen que es una fuerza impulsora en el desarrollo de trastornos metabólicos asociados con la obesidad (Figura 1) (2).

microbiota intestinal

Figura 1. Representación esquemática de las correlaciones dieta-microbiota-obesidad. Interacciones entre la dieta y la microbiota intestinal en sujetos delgados y obesos (2).

Por ello, la interacción permanente entre la microbiota intestinal y el cuerpo humano abre una puerta a la investigación sobre su relación con las enfermedades. Los autores señalan que la dieta influye notablemente en la composición de la microbiota intestinal. La dieta no solo tiene capacidad para actuar sobre el sistema inmunitario de manera directa, sino también de manera indirecta, a través de la modulación de la microbiota intestinal, cuya composición y metabolitos podrían influir en la salud del individuo. A las alteraciones de la microbiota intestinal y la respuesta adversa del individuo a estos cambios es lo que se conoce como disbiosis (Figura 2) (2,3).

microbiota intestinal

Figura 2. Dieta, composición de la microbiota intestinal y sistema inmune (3).

Por otro lado, un proyecto europeo conocido como MyNewGut ha estudiado durante cinco años la relación entre la microbiota intestinal y su genoma en el desarrollo de la obesidad y de trastornos ligados a la conducta en referencia a nuestro estilo de vida. Como conclusiones, los investigadores señalan las siguientes (4):

  • Las cepas bacterianas de nuestro intestino podrían ser la próxima generación de probióticos.
  • El consumo de un exceso de proteínas genera algunos metabolitos tóxicos.
  • Las dietas ricas en fibras se asocian con menos síntomas de depresión, ayudan a mantener el peso corporal y reducen el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas crónicas.
  • Una dieta alta en grasas puede tener un impacto negativo en la microbiota intestinal y en el cerebro.
  • La microbiota intestinal influye en la salud metabólica.

Llegados a este punto, la dieta occidental, caracterizada por ser alta en grasas insanas, harinas y azúcares refinados, sal y baja en fibra dietética puede contribuir a una disbiosis en la microbiota intestinal. Este hecho conduce a una alteración en las poblaciones bacterianas, y a su vez, predisponer a la obesidad y enfermedades crónicas (2,3). El proyecto MyNewGut demuestra, además, que ciertos microorganismos, como Bacteroides Uniformis o Bifidobacterium Pseudocatenulatum, tienen capacidad para reducir la obesidad, modificar la tolerancia oral a la glucosa y, lo más sorprendente, influir sobre el estado de ánimo del individuo, en concreto la depresión asociada a la obesidad. El objetivo es claro, y es el hecho de desarrollar otras estrategias, como la identificación de bacterias o metabolitos bioactivos, y usarlas como probióticos (4).

En Neolife, damos importancia a la microbiota intestinal de nuestros pacientes, detectamos aquellos casos en los que está alterada y trabajamos para mantenerla equilibrada y saludable.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Gut Microbiota for Health. (2019). “Información sobre la microbiota intestinal”. URL: https://www.gutmicrobiotaforhealth.com/es/informacion-sobre-microbiota-intestinal/

(2) Duranti S. y otros. (2017). “Obesity and microbiota: an example of an intricate relationship”. Genes & Nutrition. Italy. 1-15. URL: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28638490

(3) Maslowski K.M. y Mackay C.R. (2011). “Diet, gut microbiota and immune responses”. Nature Immunology. Vol. 12, No1, pp: 1-5. URL: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21169997

(4) (2019). “The Microbiome’s influence on energy balance, brain development, diet-related diseases and behavior”. European Union. URL: http://www.mynewgut.eu/sites/default/files/MyNewGut%20Leaflet_project_results%2B.pdf


, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario