¡Glifosato, fuera del plato!


Llevar una alimentación y un estilo de vida sanos pasa por la vigilancia de los tóxicos que nos rodean. Actualmente la gente intenta informarse más y optar por las mejores alternativas, como es la alimentación sin pesticidas (ecológica). ¿A qué nos exponemos diariamente sin saberlo?

Uno de los debates actuales se centra en el uso controvertido del herbicida llamado Glifosato (más conocido por Roundup, comercializado por Monsanto). Tras largas investigaciones y litigios se han extraído conclusiones de interés general: este producto podría aumentar el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades.

Dra. Celia Gonzalo Gleyzes – Equipo Médico Neolife


¿Qué es el glifosato y para qué sirve?

El glifosato es un ácido orgánico débil formado por una molécula de glicina y otra de fosfonometilo. Su fórmula empírica es C3H8NO5P. Es un polvo cristalino blanco e inodoro (1).

Se trata de un herbicida no selectivo utilizado en agricultura, en parques, en bosques, en bordes de carreteras, en jardines etc. Sustituye a las tareas manuales o mecánicas de retirada de hierbas no deseadas. Se estima que esta substancia forma parte de 750 productos diferentes comercializados. Monsanto empezó a vender el Roundup en 1974, estamos hablando nada menos que de 25 años de utilización.

Pesticidas

El glifosato se ha detectado en la sangre y en la orina de agricultores, esto indica que se absorbe. Las bacterias del suelo degradan el glifosato a ácido aminometilfosfórico (AMPA). Detectar AMPA en sangre tras intoxicaciones sugiere metabolismo microbiano intestinal en humanos.

La población general puede estar expuesta al glifosato por productos de consumo, por contacto con plantas y suelos tratados. Debido al uso generalizado, encontramos niveles bajos de glifosato en numerosos productos de alimentación.

En marzo 2015, 17 expertos de 11 países se reunieron en Francia en la Agencia Internacional de la Investigación del Cáncer (IARC) para evaluar la carcinogenicidad de pesticidas organofosforados como el tetraclorvinfós, paratión, malatión, diazinón y glifosato.

El IARC clasificó el glifosato como “probablemente carcinogénico para el humano” (Grupo 2A).

La evidencia científica en humanos es limitada. Estudios de casos y controles de exposición ocupacional al glifosato en Estados Unidos, Canadá y Suecia reportaron un aumento de casos de Linfoma no Hodgkin (LNH) es decir un cáncer del tejido linfático. Dicho tejido se encuentra en los ganglios linfáticos, en el bazo y en otros órganos del sistema inmunitario.

La cohorte del Estudio de Salud Agrícola (AHS) no encontró un aumento del número de LNH.

Estudios en animales expuestos al glifosato mostraron un aumento de carcinomas renales, hemangiosarcomas, cáncer de páncreas y tumores cutáneos (2).

Existen distintas hipótesis mecanísticas en cuanto al incremento del riesgo de aparición del LNH por exposición al glifosato:

  • Inmunosupresión/inflamación: a través de la alteración de la flora intestinal y de la producción de IFN-gamma y IL-2 que promueve una inflamación crónica, contribuyendo a la invasión por patógenos como el H.pylori.
  • Disrupción endocrina: alterando la producción de hormonas sexuales.
  • Alteraciones genéticas: refiriéndonos a la genotoxicidad hallaremos alteraciones como roturas de hebras del ADN, aberraciones cromosómicas, oxidación de purinas y pirimidinas, etc.
  • Estrés oxidativo: niveles bajos de glutatión reducido, aumento de la peroxidación de los lípidos y sobreexpresión de la anhidrasa carbónica 3.(3)

Un arduo camino hacia la verdad

El gigante Monsanto se ha mostrado muy agresivo hacia instituciones como la IARC y voluntarios expertos no remunerados.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Americana de Protección del medio Ambiente (EPA) han llegado a afirmar que el glifosato no planteaba riesgos para la salud pública (4).

Lo cierto es que las demandas y los juicios se multiplican. Bayer, que ha comprado Monsanto, estaría dispuesta a pagar 7.000 millones de dólares para cerrar los juicios por el glifosato.

La periodista Carey Gillam trata este tema con profundidad en su libro Whitewash-The Story of a Weed Killer, Cancer and the Corruption of Science. En él explica que la empresa silenciaba o manipulaba hallazgos científicos para no interferir con las ventas de su herbicida. Este libro ganó el Premio Rachel Carson de la Sociedad de periodistas Ambientales (5) (6).

Otros efectos en la naturaleza

Ya ha ocurrido en el reino animal, el uso de pesticidas o de organismos genéticamente modificados puede llevar a mutaciones en las plagas. Aquí pasaría lo mismo, ya se ha descrito la presencia de “súperhierbas”, hierbas que toleran el glifosato. Así, el producto sería ineficaz y el ser humano pagaría las consecuencias.

Como alternativas los entendidos proponen tecnologías más sostenibles de control de hierbas no deseadas como sprays de herbicidas mejor dirigidos, utilización de cuchillas láser o electricidad (4).


BIBLIOGRAFÍA

(1) http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S168803902004000300006&lng=en.

(2) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25801782 Lancet Oncol.2015 May;16(5):490-1. doi: 10.1016/S1470-2045(15)70134-8. Epub 2015 Mar 20. Carcinogenicity of tetrachlorvinphos, parathion, malathion, diazinon, and glyphosate

(3) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=10.1016%2Fj.mrrev.2019.02.001  Mutat Res.

(4) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31486846 Scand J Work Environ Health.2019 Sep 5. pii: 3851. doi: 10.5271/sjweh.3851. Public health and evidence-informed policy-making: The case of a commonly used herbicide. Vainio H1.

(5) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6603483/ Am J Public Health. 2019 July; 109(7): 976–978. Published online 2019 July. doi: 2105/AJPH.2019.305131 PMCID: PMC6603483 PMID: 31166718 Expert Review Under Attack: Glyphosate, Talc, and Cancer Jonathan M. Samet, MD, MS

(6) https://careygillam.com/book WHITEWASH:The Story of a Weed Killer, Cancer, and the Corruption of Science


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