¿Estamos diagnosticando bien la obesidad en mujeres menopáusicas?


Un reciente estudio demuestra la poca fiabilidad de utilizar las medidas clásicas para valorar la presencia de obesidad en mujeres menopáusicas.

En el estudio, publicado en la prestigiosa revista Menopause y realizado sobre más de 1300 mujeres menopáusicas, se compararon dos técnicas para el diagnóstico de la obesidad: mediante valoración de IMC y realización de DXA. Los resultados mostraron una clara tendencia a no diagnosticar como obesas con los métodos clásicos a mujeres que sí lo eran en realidad.

Dr. Iván Moreno – Equipo Médico Neolife


El “Gold-standard” (patrón de referencia) es la densitometría de composición corporal: prueba no invasiva, con similar precisión diagnóstica que la resonancia magnética.

Un reciente estudio norteamericano (1) demuestra la poca fiabilidad de utilizar las medidas clásicas para valorar la presencia de obesidad en mujeres menopáusicas. En el estudio, publicado en la prestigiosa revista Menopause, se compararon dos técnicas para el diagnóstico de la obesidad, demostrando que quizá no estamos usando las mejores herramientas para hacerlo.

Esta investigación, realizada entre las universidades de salud pública de Buffalo y Boston (EE.UU.), comparó la eficacia de usar el Índice de Masa Corporal (IMC) con la densitometría de composición corporal (DXA) para evaluar la presencia o no de obesidad en mujeres menopáusicas.

¿Estamos diagnosticando bien la obesidad en mujeres menopáusicas

El IMC (peso dividido por la talla en centímetros al cuadrado) ha sido clásicamente utilizado como medida para clasificar la presencia de sobrepeso por encima de 25kg/cm2 y de obesidad cuando era superior a 30kg/cm2. Esta es una herramienta sencilla de usar en la práctica clínica (solo se precisa el peso y la talla), pero que no representa bien los cambios de composición corporal entre diferentes personas ni en la misma persona a lo largo del tiempo.

La densitometría de composición corporal es una prueba no invasiva, con similar precisión diagnóstica que la resonancia magnética y que se considera a día de hoy el “Gold-standard” (patrón de referencia). Esta prueba permite medir directamente (y no mediante aproximaciones con fórmulas) cuánta grasa, cuánto músculo y cuánto hueso tenemos en kilogramos. Permite también valorar dónde está depositada en concreto y cuánta de esa grasa es la temida “grasa visceral”, que se asocia de forma clara con la aparición de resistencia insulínica, diabetes y enfermedad cardiovascular.

Si bien es conocido que el IMC es una prueba menos exacta que otras, en el caso concreto de las mujeres menopáusicas podría ser todavía más imprecisa debido a los cambios que ocurren en su composición corporal, como la pérdida de densidad mineral de los huesos, la pérdida de masa muscular, el depósito de grasa intra-abdominal y la pérdida de estatura que acompañan a este declive hormonal cuando no se corrige.

Con el fin de esclarecer este punto se estudió a más de 1300 mujeres menopáusicas mediante valoración de IMC y realización de DXA. Los resultados mostraron una clara tendencia a no diagnosticar como obesas con los métodos clásicos a mujeres que sí lo eran en realidad.

Cuando se analizó cuál sería un punto del IMC con mejor sensibilidad para la detección de obesidad en menopausia, se determinó 24,9kg/cm2 (mucho menor de lo que veníamos utilizando).

Estos resultados ponen de manifiesto la debilidad del cálculo del IMC con el peso y la talla como herramienta para la detección precoz de obesidad, con el consiguiente perjuicio a pacientes que debían de ser manejadas con protocolos más estrictos para evitar en un futuro las numerosas enfermedades que acarrea la obesidad.

En Neolife valoramos la presencia de obesidad siempre con un estudio de composición corporal, bien con impedanciometría avanzada octopolar o con la densitometría ya comentada (DXA), que es la mejor prueba disponible a día de hoy. Esto nos permite hacer un diagnóstico preciso de la situación de nuestros pacientes, que es el primer paso para hacer un plan personalizado de trabajo y conseguir una optimización corporal y metabólica plena.

Del mismo modo, es importante prevenir todos los cambios dañinos que el déficit de hormonas de la menopausia condiciona mediante una terapia de reemplazo hormonal bioidéntica. Con planes de entrenamiento y nutrición adecuados, con la suplementación nutraceútica avanzada que realizamos y volviendo a un equilibrio hormonal más funcional, podremos madurar más saludablemente y retrasar el envejecimiento.


BIBLIOGRAFÍA

(1)Banack, H. R., Wactawski-Wende, J., Hovey, K. M., & Stokes, A. (2017). Is BMI a valid measure of obesity in postmenopausal women? Menopause (New York, N.Y.).

(2) Vasan, S. K., Osmond, C., Canoy, D., Christodoulides, C., Neville, M. J., Di Gravio, C., et al. (2017). Comparison of regional fat measurements by dual-energy X-ray absorptiometry and conventional anthropometry and their association with markers of diabetes and cardiovascular disease risk. International Journal of Obesity (2005).

(3) Al-Safi ZA, Polotsky AJ. Obesity and menopause. Best Pract Res Clin Obstet Gynaecol 2015.

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