¿Es sano estar un poco gordito?


Una reciente publicación desmonta la “paradoja de la obesidad” y demuestra que los pacientes obesos tienen una mayor mortalidad.

En 2013 se publicó un metaanálisis en la revista JAMA que concluyó que aquellos pacientes con un IMC entre 25 y 30 tenían una menor tasa de mortalidad global. Surgió así la “paradoja de la obesidad”. El reciente estudio -publicado en el Annals of Internal Medicine- ha demostrado que, efectivamente, no existe un efecto protector en el sobrepeso. De hecho, los pacientes obesos tienen una mayor mortalidad.

Dr. Moisés de Vicente – Director Médico Neolife Madrid


Los pacientes obesos tienen una mayor mortalidad. Sin embargo, los obesos en buena forma física tiene una menor morbimortalidad que los delgados en baja forma física.

La obesidad está considerada como una de las grandes pandemias de nuestra era. La relación entre obesidad y riesgo cardiovascular ya está claramente demostrada, y cada vez existen más datos que apoyan la relación entre obesidad y otras muchas enfermedades, incluidas las oncológicas, lo que conllevaría un aumento de la mortalidad.

En 2013 se publicó un metaanálisis en la revista JAMA (1) con el fin de determinar la posible relación entre obesidad, medida como índice de masa corporal (IMC), y mortalidad. Concluyeron que aquellos pacientes con un IMC entre 25 y 30 tenían una menor tasa de mortalidad global. Surgió así la “paradoja de la obesidad”, en la que se planteó que el sobrepeso podría disminuir la mortalidad, de forma que aquellas personas con IMC más elevados tendrían mayor supervivencia.

¿Es sano estar gordito?

Se sospechó que este hallazgo podría ser consecuencia de un sesgo de medición. Así, las personas enfermas (incluso sin saber que lo están) pierden peso, pasando al grupo de pacientes con pesos en rango de la normalidad e incrementando la mortalidad en este grupo.

Una publicación reciente en el Annals of Internal Medicine (2) ha demostrado que, efectivamente, no existe un efecto protector en el sobrepeso. De hecho, los pacientes obesos tienen una mayor mortalidad. Sí se demostró que la pérdida de peso experimentado por el paciente en el tiempo es la que se asociaba a una menor supervivencia, frente a los que se mantenían en un mismo peso, independientemente de su IMC inicial. Los pacientes con menor mortalidad fueron los que mantuvieron un peso en rango normal todo el tiempo.

Esto no significa que perder peso sea malo. Lo que significa es que a veces la pérdida de peso no es más que un síntoma de una posible enfermedad subyacente, tal y como ya comentamos en nuestro blog en febrero de 2016, en una entrada titulada “El sobrepeso y la obesidad del pasado dejan huella”.

Por otro lado, se conoce el llamado paradigma fat but fit, gordo, pero en forma (3), tema también tratado en nuestro blog en noviembre de 2014.

Está demostrado que una persona obesa en buena forma física tiene una menor morbimortalidad cardiovascular que aquellas personas delgadas, pero en baja forma física.

En los estudios epidemiológicos se vincula más el IMC a la morbimortalidad por su sencillez, pero el porcentaje de grasa es un biomarcador más eficaz.

Lo cierto es que el IMC no es capaz de medir adecuadamente la morbimortalidad cardiovascular. De hecho, es el porcentaje de grasa el biomarcador que realmente se correlaciona con esta. Aquellas personas con un menor porcentaje de grasa corporal presentan una menor mortalidad cardiovascular, tal y como se aprecia en las figuras 1 y 2. En la figura 1 se observa cómo la mortalidad cardiovascular empieza a incrementarse a partir de un valor de 32-33 de IMC (línea continua negra), lo que quiere decir que hay obesos con IMC de 30 a 32 en los que no se observa ese aumento de la morbimortalidad cardiovascular (paradigma Fat but Fit). Sin embargo, en la figura 2 se puede ver cómo el porcentaje de grasa por encima del 30% aumenta claramente la morbimortalidad cardiovascular (línea continua negra).

Figura 1: IMC frente a mortalidad cardiovascular.

Figura 1: IMC frente a mortalidad cardiovascular.

Figura 2: Porcentaje de grasa corporal frente a mortalidad cardiovascular.

Figura 2: Porcentaje de grasa corporal frente a mortalidad cardiovascular.

Por lo tanto, el IMC está demostrando no ser tan útil como se preveía. Esto se debe principalmente a que algunos sobrepesos y obesidades catalogados por el IMC no tienen un exceso de tejido graso, sino de tejido magro (masa muscular). Un reciente estudio (4) de la Dra. Alicia Canda -Jefa del Departamento de Antropometría del Centro Nacional de Medicina del Deporte (CSD)-, demostró que alrededor del 72% de los deportistas de élite obesos -según el IMC-, están mal catalogados como tales, ya que presentan un porcentaje de grasa en rango normal. Pueden presentar un IMC de hasta 32,8 kg/m2 y considerarse sobrepeso u obesidad; sin embargo, este IMC es debido predominantemente a su componente magro o libre de grasa. Por tanto, ya que el IMC no discrimina la composición corporal, es necesario que en los deportistas se realice la diferenciación entre componente graso y componente magro. Este concepto debería extrapolarse a la población general.

El motivo por el que en los estudios epidemiológicos se vincule más el IMC a la morbimortalidad que el porcentaje de grasa es porque su medición es más sencilla. Además, la mayoría de las personas con altos IMC tienen un verdadero aumento de grasa corporal: son poco los sobrepesos u obesidades (según el IMC) con porcentaje de grasa normal.

Podríamos concluir que el hecho de estar en buena forma física protege frente a los eventos cardiovasculares, gracias a la disminución del porcentaje de grasa corporal que logra el ejercicio (independientemente del IMC que uno tenga). No es sano estar “gordito”, es sano tener buena forma física, aunque no estés en un rango de peso dentro de la normalidad. Por lo tanto, si eres obeso, aunque no logres perder peso, al menos haz ejercicio.

Para poder controlar con precisión todos estos parámetros antropométricos, en Neolife medimos el IMC, pero también el porcentaje de grasa corporal con los métodos más avanzados. Con ello podemos realizar recomendaciones no solo dietéticas, sino específicas en cuanto al acondicionamiento físico y deportivo.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Katherine M. Flegal et al. Association of all-cause mortality with overweight and obesity using standard body mass index categories. A systematic review and meta-analysis. JAMA. 2013;309(1):71-82.

(2) Edward Yu. Et al. Weight history and all-causes and cause-specific mortality in three prospective cohort studies. Annals of Internal Medicine. 2017;166(9):613-620.

(3) Ortega FB. Et al. Circulation Research. 2016;118(11):1752-70.

(4) Canda A. Deportistas de alta competición con índice de masa corporal igual o mayor a 30 kg/m2. ¿Obesidad o gran desarrollo muscular? Apunts Med Esport. 2017;52(193):29-36.

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