Efectos cardiovasculares de la terapia de reemplazo hormonal tras la menopausia


Recientemente se ha publicado en la prestigiosa revista Journal of the Endocrine Society una revisión donde se aborda la seguridad y el efecto fisiológico de la progesterona como balanceadora, compensadora del efecto de la TRH con estrógenos, así como los efectos beneficiosos a nivel cardiovascular de dicha asociación.

Los resultados son claros, la progesterona bioidéntica compensa el efluvio estrogénico de la terapia de reemplazo hormonal sin aportar riesgos de ningún tipo a nivel cardiovascular u oncológico. El reemplazo con estrógenos, en cualquiera de sus formas (oral, tópica, pellet, …) alivia los efectos perniciosos a nivel cardiovascular. Es decir, reduce los niveles de colesterol total y de su subfracción LDL, además de tener un efecto positivo sobre otras subfracciones como la ApoB y la Lipoproteina.

Dr. Francisco Martínez Peñalver – Equipo Médico Neolife


En la menopausia se producen una serie de cambios negativos para la salud de la mujer

La menopausia supone el final de la época fértil en la mujer, en una edad que suele estar alrededor de los 50 años. Se producen numerosos cambios a nivel hormonal que van a justificar la aparición de síntomas clásicos como los sofocos, los sudores nocturnos, labilidad emocional, sequedad vaginal, disminución de la libido, … (1). El cese de la producción de estrógenos y progesterona por parte de la mujer conlleva, además de estos síntomas, la aparición de un aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y osteoporosis.

En cuanto a las enfermedades cardiovasculares, los estrógenos tienen un efecto favorable sobre la pared del vaso dificultando la formación de la placa de ateroma. Además, cuando cesa su producción se produce un ascenso de todo el perfil lipídico con lo que se mezclan, a nivel vascular, dos de las condiciones más idóneas para la formación de la mencionada placa (2).

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El reemplazo con estrógenos, en cualquiera de sus formas (oral, tópica, pellet, …) alivia estos efectos perniciosos a nivel cardiovascular. Es decir, reduce los niveles de colesterol total y de su subfracción LDL, además de tener un efecto positivo sobre otras subfracciones como la ApoB y la Lipoproteina (a). Sin embargo, desde siempre ha existido cierta polémica a la hora de determinar qué molécula debe acompañar al estrógeno para balancear los posibles efectos secundarios de este. Clásicamente se han utilizado las progestinas, moléculas que atenúan, en parte, los efectos secundarios, pero que al mismo tiempo aumentan la tasa de eventos cardiovasculares (ya que empeoran el perfil lipídico) y de cáncer.

Recientemente se ha publicado en la prestigiosa revista Journal of the Endocrine Society una revisión donde se aborda la seguridad y el efecto fisiológico de la progesterona como balanceadora, compensadora del efecto de la terapia de reemplazo hormonal con estrógenos, así como los efectos beneficiosos a nivel cardiovascular de dicha asociación (3). Los resultados son claros, la progesterona bioidéntica compensa el efluvio estrogénico de la terapia de reemplazo hormonal sin aportar riesgos de ningún tipo a nivel cardiovascular u oncológico. El aporte de 300 mg de progesterona micronizada no alteró la disminución del perfil lipídico que produce la adición de los estrógenos y no influyó sobre el efecto beneficioso de este sobre la vasodilatación dependiente de endotelio, que es el mecanismo principal por el cual los estrógenos dificultan el depósito lipídico y la formación de la placa en las paredes de la arteria.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que la progesterona solo tiene receptores en los órganos reproductivos femeninos, la hipófisis y el cerebro, mientras que las progestinas actúan como una especie de andrógeno débil, es decir, de manera perniciosa, sobre las glándulas suprarrenales y a través de ahí, de manera indirecta, sobre todo el organismo.

En el campo de la obesidad, la progesterona no produce el aumento de resistina y leptina, ni el descenso en la adiponectina que producen las progestinas, y que conducen a una mayor inflamación del tejido graso, aumentando aspectos fundamentales para el desarrollo de la obesidad, como la resistencia a la insulina (4).

Por tanto, con esta newsletter queremos transmitir una idea core de lo que significa el abordaje novedoso, pero a la vez eficaz y seguro, de la terapia de reemplazo hormonal que realizamos en Neolife. En la menopausia se producen una serie de cambios negativos para la salud de la mujer, fundamentalmente hormonales, que se traducen en una clara pérdida en la calidad de vida y al mismo tiempo en un incremento en la tasa de aparición de enfermedades cardiovasculares y oncológicas.

El hecho de utilizar hormonas bioidénticas aporta a estas pacientes la tranquilidad de evitar las posibles complicaciones a nivel cardiovascular de otros compuestos, como demuestra la evidencia que aportamos en esta newsletter, especialmente en cuanto a las progestinas, que pueden comportarse como verdaderos agentes tóxicos para nuestras arterias.

De hecho, de una manera lenta ya se va apreciando un cambio en la manera de pensar de las distintas Instituciones Públicas y organismos como la NAMS (North American Menopause Society), puesto que cada año son más claras a la hora de sus recomendaciones.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Gastlehner et al. Hormone Therapy for the primary prevention of chronic conditions in postmenopausal women: evidence report and systematic review for the US Preventives Task Force. JAMA. 2017;318(22):2234-49.

(2) Muesing RA et al. Cyclic changes in lipoprotein and apolipoprotein levels during the menstrual cycle in healthy premenopausal women on a controlled diet. J Clin Endocrinol Metab. 1996;81(10):3599-3603.

(3) Roelfsema F et al. Differential effects of estradiol and progesterone on cardiovascular risk factors in postmenopausal women. 2018 July;2(7):794-805.

(4) Lacut K et al. Differential effects of oral and transdermal postmenopausal estrogen replacement therapies on C-reactive protein. Thromb Haemost. 2003;90(1):124-131.


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