Disfunción eréctil: un complejo sistema que en ocasiones falla


La disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria. Los datos epidemológicos muestran una alta incidencia y prevalencia a nivel mundial.

Tener unos buenos niveles de testosterona es fundamental para tener erecciones satisfactorias, pero hay muchos más factores implicados. Puede ocurrir por causas vasculares, neurógenas, anatómicas, hormonales, inducida por fármacos o psicogénica. En muchos casos es más de una causa la que está presente.

Dr. Alfonso Galán González – Equipo Médico Neolife


La disfunción eréctil puede ocurrir por varias causas

La disfunción eréctil (DE) se define como la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.

Los datos epidemiológicos muestran una alta incidencia y prevalencia a nivel mundial. En el Massachusetts Male Aging Study (MMAS) se observa una prevalencia de 52% (en diferentes grados) en hombres entre 40 y 70 años del área de Nueva Inglaterra. En un estudio alemán sobre hombres entre 30 y 80 años la prevalencia, sin embargo fue de un 19,2% con un muy importante aumento con la edad desde el 2,3% al 53,4%. Un estudio holandés sobre hombres que consultaban por disfunción eréctil observó que 1 de cada 4 tenía menos de 40 años, y la mitad de ellos referían disfunción eréctil grave.

Para entender mejor las causas que pueden llevar a la disfunción eréctil, vamos a ver qué fenómenos deben ocurrir para que un hombre tenga una erección satisfactoria.

disfunción erectil

Una erección ocurre cuando 2 estructuras tubulares, los cuerpos cavernosos que recorren todo el largo del pene y el cuerpo esponjoso que contiene la uretra, se llenan de sangre. Esto puede ocurrir por una serie de estímulos fisiológicos como la excitación y la estimulación sexual, procesos con una fuerte influencia hormonal, sobre todo de la testosterona.

En presencia de estimulación mecánica, la erección es iniciada por nuestro sistema nervioso parasimpático (una división del sistema nervioso autónomo, no consciente o voluntario). Estas ramas nerviosas parasimpáticas van desde el plexo sacro a las arterias que llegan al tejido eréctil. Al ser estimuladas, se segrega acetilcolina que provoca la liberación de óxido nítrico, un agente vasodilatador. Así las arterias se dilatan y llenan los cuerpos cavernosos de sangre.

El siguiente paso es evitar que esa sangre vuelva hacia atrás. Los músculos isquiocavernosos y bulboesponjosos comprimen las venas evitando que la sangre sea drenada. Tras la eyaculación o el cese de la estimulación, la estimulación parasimpática desaparece y la sangre abandona los cuerpos cavernosos por el sistema venoso.

La corteza cerebral, esto es, nuestras funciones cerebrales superiores, más avanzadas, pueden iniciar la erección en ausencia de estimulación en respuesta a estímulos visuales, olfativos, imaginación, etc… Actúan a través de centros de la erección en las zonas sacras y lumbares de la médula espinal. Asimismo, la corteza cerebral puede suprimir la erección aún en presencia de estimulación mecánica, al igual que otros factores ambientales, psicológicos o emocionales.

La erección también puede ocurrir de forma espontánea por la noche, en un proceso que se cree mediado por el tronco del encéfalo durante la fase de sueño REM y se piensa que es una forma de “mantenimiento” de una buena salud de nuestras erecciones. La presencia o no de estas erecciones nocturnas tiene valor diagnóstico.

Visto esto, se puede entender la gran cantidad de mecanismos necesarios para que una erección ocurra y la gran cantidad de pasos en los que esto puede fallar. La disfunción eréctil puede ocurrir por causas Vasculares, Neurógenas, anatómicas, hormonales, inducida por fármacos o psicogénica. En muchos casos es más de una causa la que está presente.

  1. Vasculares:
    • Hábitos (tabaquismo).
    • Sedentarismo y falta de ejercicio.
    • Obesidad.
    • Enfermedad cardiovascular (hipertensión, enfermedad coronaria, arteriopatía periférica…).
    • Diabetes, dislipemia, síndrome metabólito, hiperhomocisteinemia…
    • Secuelas de cirugía pélvica (prostatectomía o radioterapia).
  2. Neurogénicas:
    • Causas centrales:
      • Enfermedades degenerativas (esclerosis múltiple, parkinson…).
      • Enfermedades medulares o traumas.
      • Ictus.
      • Tumores de SNC.
    • Causas periféricas:
      • Diabetes.
      • Fallo renal, fallo hepático.
      • Polineuropatía.
      • Cirugía pélvica con daño nervioso.
      • Cirugía uretral.
  3. Anatómicas o estructurales:
    • Hipospadias, epispadias.
    • Enfermedad de Peyronie.
    • Cáncer de pene u otros tumores de genitales externos.
  4. Hormonales:
    • Diabetes millitus; síndrome metabólico.
    • Hipogonadismo.
    • Hiperprolactinemia.
    • Hiper e hipotiroidismo.
    • Hiper e hipocortisolismo.
    • Desórdenes endocrinos múltiples.
  5. Mecanismos mixtos:
    • Enfermedad crónica.
    • Psoriasis, artropatía gotosa, espondilitis anquilosante, esteatosis hepática, periodontitis crónica, glaucoma, enfermedad inflamatoria intestinal…
    • Iatrogenia.
  6. Secundarias a toma de fármacos:
    • Antihipertensivos (tiazidas, betabloqueantes, etc…).
    • Antidepresivos.
    • Antipsicóticos.
    • Antiandrógenos (análogos de GNRH, inhibidores de 5-alfa-reductasa).
    • Drogas de abuso (alcohol, heroína, cocaína, marihuana, metadona, drogas sintéticas, esteroides anabolizantes…).
  7. Psicogénicas:
    • De tipo generalizado (falta de excitación o desordenes de la intimidad sexual).
    • De tipo situacional (relacionados con la pareja, con la ejecución o con estrés).
    • Traumáticas.
    • Fractura de pene.
    • Fracturas pélvicas (1).

El diagnóstico de la causa particular de la disfunción eréctil requiere una cuidadosa valoración médica, con anamnesis detallada sobre hábitos, antecedentes, enfermedades, toma de fármacos, cuestionario sexual específico, de síntomas psiquiátricos o emocionales… Una exploración física de la zona en busca de deformidades, examen de próstata, signos de enfermedades hormonales, vasculares, neurológicas. Un estudio analítico completo con hemograma, niveles hormonales (testosterona libre, Dehidroepiandrosterona, estradiol, prolactina, etc…) y parámetros metabólicos y de riesgo cardiovascular.

El estudio se puede completar con pruebas más específicas como ecografía doppler del pene con test de provocación o test de tumescencia nocturna; este test tiene su importancia, ya que si el paciente es capaz de tener erecciones durante la noche asumimos que los mecanismos vasculares y neurológicos funcionan y la causa es más posiblemente psicogénica.

¿Qué se puede hacer?

El tratamiento, idealmente, irá dirigido a corregir la causa supuesta de la disfunción eréctil. Se basa en medidas higiénico-dietéticas y modificación de hábitos, medidas farmacológicas, terapias físicas y finalmente quirúrgicas para restablecer el flujo o implantación de prótesis.

  • La modificación de hábitos de vida nocivos es fundamental y previa a otras actitudes terapéuticas y tratamientos, estas serían:
    • Dejar de fumar.
    • Beber alcohol con moderación.
    • Conseguir un buen descanso nocturno.
    • Buenos hábitos dietéticos. Controlando ingesta de azúcares y grasas saturadas y aumentando el consumo de verduras.
    • Hacer ejercicio de forma regular. 30 minutos 5 veces en semana. Algunos estudios demuestran beneficio con ejercicios de suelo pélvico (Kegel) (2).
    • Fomentar la comunicación y la confianza con tu pareja.
  • Hay cada vez más medidas farmacológicas disponibles para mejorar el flujo sanguíneo al pene como sildenafilo y Tadalafilo o Alprostadil.
  • Tratamientos más novedosos como el uso de Ondas de choque para estimular la creación de nuevos vasos sanguíneos y mejorar el flujo están dando resultados muy prometedores.

Y quizá en un grupo propio, a caballo entre la modificación de hábitos de vida y la farmacología, estaría la terapia de reemplazo hormonal con hormona bioidéntica que desarrollamos en Neolife. Esta terapia es de gran ayuda, fundamentalmente orientada a conseguir niveles fisiológicos adecuados de DHEA y testosterona. El Massachussetts Male Aging Study estudió la correlación de 17 hormonas con la Disfunción eréctil, encontrando que solo la DHEA tenía una relación negativa (esto es, a menores niveles, mayor disfunción). Esto llevó a estudiar su efecto en esta patología en detalle. Reiter et al. demostraron que mejora la disfunción eréctil, la satisfacción en el coito, el deseo sexual y la función orgásmica tras al menos 16 semanas de uso (3). Por su parte, tratar el hipogonadismo masculino reponiendo los niveles de testosterona ha demostrado en varios recientes metaanálisis mejorar la función eréctil, deseo sexual y función orgásmica (4).

La conclusión que queremos transmitir desde Neolife es que la disfunción eréctil es un cuadro multifactorial que debe evaluarse y tratarse desde múltiples ejes, siendo la terapia hormonal uno muy importante, pero sólo uno de ellos.


BIBLIOGRAFÍA

(1) https://uroweb.org/guideline/male-sexual-dysfunction/#3

(2) Dorey, G. , Speakman, M. J., Feneley, R. C., Swinkels, A. and Dunn, C. D. (2005), Pelvic floor exercises for erectile dysfunction. BJU International, 96: 595-597

(3) Reiter WJ, Pycha A, Schatzl G, Pokorny A, Gruber DM, Huber JC, et al. Dehydroepiandrosterone in the treatment of erectile dysfunction: a prospective, double-blind, randomized, placebo-controlled study. Urology 1999;53:590–4.

(4) Corona G, Rastrelli G, Morgentaler A, Sforza A, Mannucci E, Maggi M. Meta-analysis of Results of Testosterone Therapy on Sexual Function Based on International Index of Erectile Function Scores. Eur Urol. 2017 Dec;72(6):1000-1011.


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