Dehidroepiandrosterona, ¿la hormona que lo hace todo?


La Dehidroepiandrosterona (DHEA) es una hormona producida en la glándula suprarrenal y es la hormona esteroidea más abundante en el organismo. Sus niveles decrecen con los años y su descenso se relaciona con la aparición de enfermedades asociadas al envejecimiento.

Los efectos positivos de su suplementación, generalmente necesitan algo de tiempo, los efectos sobre el ánimo aparecen tras tan solo unas pocas semanas de uso, los biomarcadores de densidad ósea mejoran de forma continua hasta estabilizarse a los 6 meses y los cambios en composición corporal se observan tras unos 6 meses de suplementación con esta maravillosa molécula. ¿La hormona que lo hace todo? La evidencia parece demostrar que se ha ganado ese nombre.

Dr. Alfonso Galán González – Equipo Médico Neolife


Sus niveles decrecen con los años y su descenso se relaciona con la aparición de enfermedades asociadas al envejecimiento.

La Dehidroepiandrosterona es una hormona producida en la glándula suprarrenal y es la hormona esteroidea más abundante en el organismo. Es capaz de convertirse y ser precursor de otras hormonas esteroideas, pero ahora sabemos que ejerce muchos efectos beneficiosos por si misma, existiendo receptores específicos para ella.

Sus niveles decrecen con los años y su descenso se relaciona con la aparición de enfermedades asociadas al envejecimiento.

glándula suprarrenal

Esta hormona es considerada un suplemento nutricional en EEUU y se puede comprar sin prescripción a coste relativamente barato. Es por ello que la industria nunca ha mostrado interés en financiar ensayos clínicos que terminen de demostrar su eficacia y demostrar una relación de causalidad entre su aporte y la mejoría de una serie de enfermedades o procesos.

A pesar de ello existe evidencia muy importante sobre sus beneficios, y dedicamos esta newsletter a mostrarla.

DHEA y enfermedad cardiovascular.

La DHEA puede mejorar todas las manifestaciones del síndrome metabólico incluyendo la obesidad central, dislipemia aterogénica, hipertensión, resistencia a la insulina y el estado protrombótico.

Estudios epidemiológicos revelan una relación negativa de los niveles de DHEA con la incidencia de enfermedad coronaria. Hombres no obesos con ateroesclerosis coronaria tenían niveles más bajos de DHEA, insulina más alta y marcadores protrombóticos (fibrinógeno, tPA, PAI…) elevados, relacionándose la severidad de la enfermedad con los niveles de DHEA (1). En el Massachussets Male Aging Study los hombres en el cuartil inferior de niveles de DHEA tenían la incidencia más alta de cardiopatía isquémica, siendo la diferencia de riesgo entre cuartiles de casi un 50% (2).

En estudios ya intervencionistas, se han dado los siguientes resultados:

  • Hombres sanos que recibieron 50 mg/8h de DHEA durante 12 días bajaron sus marcadores séricos de marcadores protrombóticos y su tensión arterial.
  • Un estudio japonés en el que se daban 50 mg al día de DHEA corroboró estos resultados, mostrando además una mejoría del perfil lipídico, la glucemia y los niveles de insulina.
  • En hombres no obesos que recibieron 100 mg al día de DHEA durante 6 meses bajó la masa grasa un 6.1% y mejoró la fuerza y los niveles de hormona del crecimiento.

Estos resultados han sido corroborados en otros múltiples estudios intervencionistas.

DHEA para huesos y articulaciones.

En hombre mayores (edad media de 72 años) sanos con niveles bajos de DHEA previos, la suplementación con DHEA incrementó la densidad mineral ósea significativamente. Resultados similares se han visto en hombres con osteoporosis (3).

Varios estudios muestran también un efecto sobre el dolor articular.

DHEA y el Sistema Nervioso Central.

La DHEA es sintetizada en el cerebro de forma independiente a su secreción por la glándula adrenal, con niveles en sistema nervioso central 6-8 veces superiores a los que presenta en sangre.

La evidencia que apoya su suplementación en enfermedades neurológicas como el Alzheimer, demencia, depresión, ansiedad y esquizofrenia se acumula. Tiene un papel modulador en la respuesta al estrés, la memoria y el control del sueño (4). Los pacientes con enfermedad de Alzheimer tienen niveles de DHEA significativamente más bajos que individuos las mismas características pero que no sufren la enfermedad.

En varios estudios, la puntuación en escalas de depresión, ansiedad y ánimo ha mostrado mejoría al suplementar con DHEA. Mencionaremos también la mejoría del ánimo observada en pacientes con VIH y altas dosis de DHEA diarias.

DHEA y la función inmune.

Los estudios clínicos y de laboratorio indican que la DHEA tiene un importante impacto en la función inmunológica, aumenta la IGF-1, el número de monocitos, células NK y células B y activa la función de las células T.

Ha mostrado efectos beneficiosos en el manejo de colitis ulcerosa y Enfermedad de Crohn. Además, en estas enfermedades inflamatorias crónicas que precisan corticoides de forma prolongada, se produce un bloqueo de la síntesis de DHEA y suplementarla se antoja fundamental (5).

Un capítulo aparte se merecería su demostrado uso en el lupus eritematoso sistémico, una enfermedad autoinmune potencialmente fatal, en la que el tratamiento con 200 mg diarios de DHEA está considerado como establecido (6).

DHEA y la función sexual.

El ya mencionado Massachussetts Male Aging Study estudió la correlación de 17 hormonas con la disfunción eréctil, encontrando que solo la DHEA tenía una relación negativa (esto es, a menores niveles, mayor disfunción). Esto llevó a estudiar su efecto en esta patología en detalle. Reiter demostró que tras 16 semanas de uso mejora dicha disfunción, además de la satisfacción en el coito, el deseo sexual y la función orgásmica (7).

Los efectos positivos de su suplementación, generalmente necesitan algo de tiempo. Por ejemplo, los efectos sobre el ánimo aparecen tras tan solo unas pocas semanas de uso, mientras que los biomarcadores de densidad ósea mejoran de forma continua hasta estabilizarse a los 6 meses. Los cambios en composición corporal mencionados se observan tras unos 6 meses de suplementación con esta maravillosa molécula. ¿La hormona que lo hace todo? La evidencia parece demostrar que se ha ganado ese nombre.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Adamkiewicz M, Zgliczyn ́ ski S, Słowin ́ ska-Srzednicka J, Jeske W, Rabijewski M, Pietrzyk E, et al. The relationship between plasma androgens (dehydroepiandrosterone sulfate and testosterone), insulin, coagulation and fibrinolytic factors in men with coronary arterio- sclerosis. Aging Male 1998;1:270–9.

(2) Feldman HA, Goldstein I, Hatzichristou DG, Krane RJ, McKinlay JB. Impotence and its medical and psychosocial correlates: results of the Massachusetts Male Aging Study. J Urol 1994;151:54–61.

(3) Villareal DT, Holloszy JO, Kohrt WM. Effects of DHEA replacement on bone mineral density and body composition in elderly women and men. Clin Endocrinol 2000;53:561–8.

(4) Morales AJ, Nolan JJ, Nelson JC, Yen SSC. Effects of replacement dose of dehydroepiandrosterone in men and women of advancing age. J Clin Endocrinol Metab 1994;78:1360–7.

(5) Maggio M, Ceda GP, Denti L, Rebecchi I, Manganelli P, Ablondi F, et al. Decreased DHEAS secretion in patients with chronic inflam- matory diseases treated with glucocorticoids. J Endocrinol Invest 2002;25(Suppl 10):87–8.

(6) van Vollenhoven R, Engleman EG, McGuire JL. An open study of dehydroepiandrosterone in systemic lupus erythematosus. Arthritis & Rheumatism 1994;37:1305–10.

(7) Reiter WJ, Pycha A, Schatzl G, Pokorny A, Gruber DM, Huber JC, et al. Dehydroepiandrosterone in the treatment of erectile dysfunction: a prospective, double-blind, randomized, placebo-controlled study. Urology 1999;53:590–4.


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