Déficit de Testosterona y Obesidad: cóctel mortal


Los niveles bajos de testosterona favorecen el aumento de peso y grasa visceral, mientras que la obesidad, a su vez, produce una disminución en los niveles de testosterona.

La relación entre obesidad y déficit de testosterona es, por tanto, bidireccional. Y ambos factores se correlacionan con la aparición de enfermedades cardiovasculares, enfermedades oncológicas y un aumento en la mortalidad global. ¿Qué solución existe? Seguir un programa de nutrición personalizado y eficaz que nos aleje de la obesidad, así como un tratamiento hormonal con hormonas bioidéntica que nos reposicione los bajos niveles de testosterona.

Dr. Moisés De Vicente – Equipo Médico Neolife


El déficit de testosterona y la obesidad global se correlacionan con un incremento de la mortalidad de manera independiente, pero además existe una relación inversamente proporcional entre ellas.

El equilibrio homeostático es una de las piezas básicas para poder lograr un envejecimiento adecuado y de calidad. Para ello, es necesario tener nuestro organismo a punto, como si de un reloj se tratase. Dos de los pilares en los que debemos centrarnos son la obesidad y el desequilibrio hormonal.

Es de sobra conocida la epidemia que sufren los países desarrollados con el sobrepeso. Nuestros hábitos de vida y la dieta nos conducen, inexorablemente, a la ganancia de kilos en algún momento de nuestras vidas y, en algunos casos, lo hacen para quedarse de forma indefinida. Pero este aumento de kilos no solo implica un deterioro físico. La obesidad está claramente relacionada con la aparición de enfermedades cardiovasculares y oncológicas y aumenta el riesgo de muerte (1).

Por otro lado, el déficit hormonal comienza a surgir en torno a los 35-40 años. En el caso de los hombres, este declive se ve reflejado por un descenso en los niveles de testosterona. Se ha calculado que hasta un 38,7% de los hombres presenta niveles insuficientes al llegar a los 45 años.

La testosterona interviene en múltiples eventos fisiológicos básicos para nuestro organismo. No solo mejora nuestra actividad y calidad sexual, sino que también interviene en el desarrollo muscular, en la obtención de un peso adecuado e, incluso, previene el deterioro cognitivo (2). Al igual que con la obesidad, su descenso se relaciona con la aparición de enfermedades cardiovasculares y oncológicas y con un aumento en la mortalidad global (3).

Estos hechos por separado ya merecen una mención especial. Sin embargo, lo verdaderamente interesante es ver cómo estas dos situaciones no parecen ser independientes. Existe una relación inversamente proporcional entre la aparición de obesidad y el déficit de testosterona. Pero, además, esta relación es bidireccional. Es decir, por un lado, los niveles bajos de testosterona favorecen el aumento de peso y grasa visceral y, por otro, la obesidad produce una disminución en los niveles de testosterona (4). Ahora bien, el porqué de esta dualidad es algo no esclarecido hasta el momento.

Se conjetura que la presencia de estas dos situaciones aumenta aún más la mortalidad que ambas por separado. Por ello, se ha diseñado un estudio publicado en el Clinical Endocrinology en donde se intenta dar respuesta a esta pregunta.

Se incluyeron más de 1.500 varones de más de 20 años y que no presentaban enfermedad cardiovascular conocida, ni cáncer de próstata. Se procedió a una medición de los niveles de testosterona en sangre. A los participantes se les realizó también un cuestionario nutricional, se les midió peso, altura y perímetro abdominal, y se calculó su índice de masa corporal. El seguimiento fue de 9,5 años.

Los resultados confirmaron lo que ya se había demostrado en otras publicaciones: el déficit de testosterona por sí mismo, e independientemente del resto de variables, se asociaba a una mayor mortalidad. Asimismo, al relacionar la presencia de este déficit con la obesidad abdominal, también se demostró que se relacionaba con un aumento en la mortalidad (Figura 1).

Neolife. Déficit de testosterona y obesidad asociados al aumento de mortalidad

La asociación entre el déficit de testosterona y la obesidad global no alcanzó el nivel adecuado para poder afirmar de forma categórica que disminuye la supervivencia. Según se ha publicado en diferentes estudios, parece ser que la testosterona actúa principalmente sobre la grasa visceral, de la que la obesidad abdominal es un fiel reflejo. Y es esta grasa visceral la que podría ser responsable de la aparición de las diferentes patologías enumeradas al inicio del artículo. Por lo tanto, podemos entender que la asociación que claramente se relacione con las muertes sea esta, y no la de la obesidad global.

A la vista de estos resultados, es evidente que el cóctel de déficit de testosterona y obesidad abdominal es peligroso y debemos focalizar nuestros esfuerzos en corregirlo. Y aquí es donde encontramos otro de los puntos clave: la corrección de uno de ellos por separado puede no ser suficiente para lograr los objetivos deseados. A la larga, un déficit de testosterona no resuelto va a conseguir que cada vez sea más difícil perder peso, y esto, a su vez, aumentará el déficit de testosterona.

Se crea así un círculo vicioso que es muy difícil de romper siguiendo los tratamientos de la medicina clásica. Teniendo en cuenta que la mortalidad es mayor si presentamos estas dos características, es prioritario romper la baraja de alguna forma. Y en algunas ocasiones, para romper la baraja es necesario dar un puñetazo en la mesa.

En Neolife luchamos contra la obesidad gracias a un programa de nutrición personalizado y eficaz, logrando unos resultados excelentes. Además, somos pioneros en el tratamiento hormonal con hormonas bioidénticas. Realizamos una valoración global y medimos los niveles de testosterona, reposicionándola en aquellos casos necesarios.

Gracias a este programa -en donde utilizamos diferentes estrategias, pero todas ellas perfectamente engranadas-, somos capaces no solo mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes, sino también de disminuir su mortalidad. Así logramos que nuestros pacientes den un paso clave para romper ese cóctel mortal.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Global BMI Mortality Collaboration, Mortality C, Di Angelantonio E, et al. Body-mass index and all-cause mortality: individual-participant-data meta-analysis of 239 prospective studies in four continents. Lancet. 2016;388:776–786.

(2) Khera M, Adaikan G, Buvat J, et al. Diagnosis and treatment of testosterone deficiency: recommendations from the fourth international consultation for sexual medicine (ICSM 2015). J Sex Med. 2016;13:1787–1804.

(3) Platz EA. Low testosterone and risk of premature death in older men: analytical and preanalytical issues in measuring circulating testosterone. Clin Chem. 2008;54:1110–1112.

(4) Kelly DM, Jones TH. Testosterone and obesity. Obes Rev. 2015; 16:581–606.


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