Cuando lo extravagante se vuelve práctica común


Las hormonas son sustancias químicas que nuestro cuerpo produce en diferentes glándulas y se encargan de regular la mayor parte de las funciones de nuestro organismo.

En Neolife no estamos haciendo un tratamiento extravagante, solo es una comprensión más adelantada del manejo hormonal, fruto de nuestra formación en institutos que llevan años trabajando en este área y de nuestra experiencia en estos años en los que hemos podido tratar a cientos de pacientes.

Dr. Iván Moreno – Equipo Médico Neolife


El correcto funcionamiento de los ejes hormonales es vital para mantener nuestros tejidos, órganos y funciones en un estado óptimo.

La terapia de reemplazo u optimización hormonal bioidéntica es uno de los ejes del tratamiento en Neolife (cuándo es necesario y siempre adaptado a las particularidades de cada caso).

Aunque resulta llamativa y choca con muchos prejuicios que tenemos con respecto a las hormonas, lo cierto es que en los centros de Estados Unidos en los que nos formamos llevan en torno a 25 años trabajando en esta línea. La experiencia va sedimentando y los beneficios de ésta van extendiéndose en el ámbito científico.

Esta semana dos noticias en Medscape, una de las plataformas de difusión médica más importantes del mundo, muestran como lejos de ser una terapia radicalmente nueva, está estableciéndose como un nuevo estándar que en unos años será la forma habitual de prescribir tratamientos hormonales.

  • US Docs More Likely to Prescribe T3/T4 Combo Tx for Hypothyroid.
  • Bioidentical Hormone Combo Improves Sleep After Menopause.

Vamos a revisar brevemente cuál es la importancia de éste tratamiento y las particularidades de nuestro enfoque, que como vemos: cada vez va siendo el de más profesionales.

Las hormonas son muy importantes.

El correcto funcionamiento de los ejes hormonales es vital para mantener nuestros tejidos, órganos y funciones en un estado óptimo.

Las hormonas son sustancias químicas que nuestro cuerpo produce en diferentes glándulas y se encargan de regular la mayor parte de las funciones de nuestro organismo.

En el caso de las hormonas sexuales, comienza una pérdida progresiva en el varón a partir de los 40 años, y una pérdida mucho más brusca en el caso de las mujeres, que en los años previos a la menopausia ya tienen niveles bajos de progesterona y testosterona y tras la menopausia también de estradiol.

En el caso de otras hormonas como la melatonina, DHEA u hormona tiroidea la pérdida de secreción es gradual por atrofia de la glándula, desregulación de la producción y menor sensibilidad de los receptores celulares donde deben unirse las hormonas.

Una vez alcanzada cierta edad y, en el caso de las hormonas sexuales una vez que dejamos de ser fértiles, la pérdida de los niveles hormonales tiene como resultado el deterioro de todos los órganos en los que estas hormonas tenían receptores (la mayoría).

La pérdida del correcto balance hormonal altera la intercomunicación celular y es uno de los mecanismos del envejecimiento. Por fortuna es uno sobre el que sí podemos actuar.

La reposición/optimización hormonal es segura.

El uso de hormonas ha acumulado una “leyenda negra” a lo largo de los últimos años. Lo cierto es que esta leyenda, como muchas, tiene algo de verdad, pero no porque las hormonas sean dañinas (nuestro cuerpo no produciría una sustancia que es tóxica o nociva para si mismo), sino porque hemos estado usándola sin respetar dos reglas importantes:

1) Hay que usar la misma hormona que nuestro cuerpo tenía.

Nuestras hormonas son moléculas diseñada por la evolución a lo largo de miles de años, que encajan y realizan a la perfección su labor en los receptores celulares. Pero lo que hemos estado usando durante años y en algunos de los estudios clínicos en los que se vieron efectos secundarios son derivados sintéticos de las hormonas. Estos derivados son sustancia diseñadas en un laboratorio para que sean lo suficientemente parecidas a la hormona original como para funcionar, pero lo suficientemente diferentes para poder ser patentadas.

No podemos pretender que sean lo mismo, pero sin embargo llevamos usando derivados hormonales bajo la premisa de que “son lo mismo… pero mejor”:

  • “Son lo mismo pero se pueden usar en un cómo parche”
  • “Son lo mismo pero se pueden impregnar en un DIU”
  • “Son lo mismo pero más potente”

Los estudios clínicos son muy costosos, y los primeros estudios que se realizaron usaban hormonas sintéticas, ya que tienen un periodo de patente limitado y cuyos resultados apremian.

En aquellos estudios se usaron estrógenos equinos y derivados de la progesterona (medroxiprogesterona) y efectivamente, aparecieron efectos secundarios.

Las hormonas bioidénticas (misma molécula que la que tenemos de forma natural en nuestro cuerpo) no se pueden patentar, y la investigación es mucho más lenta, en universidades, con financiación pública, institutos de salud, etc. No obstante, tras casi 30 años la evidencia comienza a acumularse…. Y como esperábamos: no es lo mismo usar hormonas bioidénticas que derivados de las mismas.

cuando lo extravagane se vuelve práctica común

Ilustración 1- Progesterona no aumenta cáncer de mama en estudios con miles de pacientes, sus derivados si. Ref bib 3.

Es normal que hayamos tenido efectos secundarios con esas hormonas, efectos que estudio tras estudio no aparecen con hormonas bioidénticas.

2) Hay que alcanzar los niveles que nuestro cuerpo (en particular) tenía.

Estamos muy acostumbrados a tomar un antibiótico o antiinflamatorio a dosis iguales para casi toda la población, haciendo excepción solo de personas de muy bajo o alto peso o de la edad infantil.

Bajo esa misma premisa todos hemos visto con normalidad que la dosis de un anticonceptivo sea estándar o la dosis de la terapia hormonal de la menopausia sea igual para mujeres diferentes. Ante la aparición de efectos secundarios la alternativa que habitualmente nos ofrecen es cambiar a otro fármaco o dejarlo, pero no se suele ajustar la dosis.

Suelo usar un ejemplo para que se comprenda la complejidad y la necesidad de ajustar las dosis: la insulina es una hormona y a nadie se le escapa la diferente necesidad de dosis entre personas y la necesidad de ajustar la misma.

Usando un toque de humor, suelo decir a los pacientes que el primer 90% que asegura la seguridad y eficacia del tratamiento de optimización hormonal es usar las hormonas adecuadas (bioidénticas). El segundo 90% es personalizar las dosis. No suman 100%, pero nadie dijo que la medicina fuera sencilla.

En Neolife no estamos haciendo un tratamiento extravagante, solo es una comprensión más adelantada del manejo hormonal, fruto de nuestra formación en institutos que llevan años trabajando en este área y de nuestra experiencia en estos años en los que hemos podido tratar a cientos de pacientes.

A medida que la evidencia científica se va acumulando, esta forma de hacer las cosas se irá extendiendo hasta llegar a ser práctica común.

Los ejemplos concretos

Comentábamos al inicio dos noticias que ponían en perspectiva estas ideas que hemos comentado.

La primera de ellas “US Docs More Likely to Prescribe T3/T4 Combo Tx for Hypothyroid.” viene a ilustrar el cambio de concepto en el manejo del eje tiroideo más acorde con la evidencia reciente. Muestra la necesidad de reponer las dos hormonas que nuestro cuerpo tiene T4 (levotiroxina, forma circulante) y T3 (triyodotiroxina, forma más activa) y no solo T4, como se viene haciendo clásicamente.

Hay numerosos estudios que muestran que reponer solo una de las dos hormonas produce una corrección parcial del problema, no ayudando al correcto funcionamiento del metabolismo, la corrección del peso y del colesterol y la recuperación de la típica falta de energía que aparece en el hipotiroidismo.

Y no solo los estudios lo apoyan, tenemos muchos casos en los que, simplemente cambiando levotiroxina por una combinación de las dos, la vida de los pacientes ha cambiado por completo.

Clásicamente se nos ha explicado que al reponer T4 ésta automáticamente se convertiría en T3, pero lo cierto es que en este paso hay muchos condicionantes:  el estrés, estar en una dieta de adelgazamiento, la polución, algunas personas que tienen menor tasa de conversión… hay muchas causas que hacen que la reposición sólo con T4 no funcione.

En USA este manejo, que hasta hace poco era controvertido está extendiéndose y dentro de poco nadie se planteará reponer el metabolismo tiroideo con la mitad de las hormonas que nuestro cuerpo tenía.

La segunda noticia “Bioidentical Hormone Combo Improves Sleep After Menopause” muestra como el concepto de hormona bioidéntica, en tanto que tiene diferentes beneficios y riesgos que un derivado hormonal sintético, ya no es una forma de hablar de médicos alternativos sino que la comunidad médica está aceptando la evidencia científica y cambiando el paradigma de “todas las hormonas son iguales”.

En este caso muestran que el uso de estradiol y progesterona, las mismas que nuestro cuerpo tenía previo a la menopausia, mejoran uno de los síntomas de la misma: el insomnio o la pérdida de calidad del sueño.

En este caso la mejoría viene por la desaparición de los sofocos, tanto con estradiol como con progesterona y por el efecto sedativo y relajante que tiene la progesterona.

De nuevo la diferencia es abismal, la terapia con estradiol y progesterona ha mostrado eliminar la mayor parte de trastornos del ánimo que aparecen en la peri/menopausia y producir bienestar, pero los derivados de la progesterona no tienen esos beneficios e incluso hay casos descritos de depresión e ideación suicida.

La progesterona no produce cáncer de mama, de hecho hay estudios con mujeres que ya padecen ese cáncer en las que se usa progesterona como tratamiento contra el cáncer de mama. Sin embargo, los derivados de la progesterona producen un aumento del cáncer de mama, todos ellos en mayor o menor medida.

Los derivados de la progesterona son los responsables de que asociemos las hormonas con más coágulos, pero la progesterona no se asocia con más coágulos.

Y así con tantos otros efectos secundarios. La optimización hormonal bioidéntica no está carente de algunos riesgos, y hay que hacerla bien, pero no aumenta la presencia de cáncer, trombosis e infartos.

Entendemos que este manejo avanzado choca con creencias y prejuicios de pacientes y de otros profesionales, y hacemos una labor de docencia para explicar el porqué hacemos lo que hacemos. Creemos firmemente que esto da seguridad a nuestros pacientes y tranquiliza a los otros médicos que los tratan de otras patologías.

Lo que hacemos está basada en una interpretación avezada de la evidencia científica, pero está firmemente asentado en ella.

En Neolife realizamos la optimización hormonal tras una cuidadosa evaluación de los desequilibrios presentes, eligiendo hormonas bioidénticas y ayudándonos de analíticas y síntomas para ajustar lo más precisamente posible los tratamientos a las necesidades concretas de cada paciente.


BIBLIOGRAFÍA

(1) https://www.medscape.com/viewarticle/907416 nlid=127097_2043&src=WNL_mdplsnews_190111_mscpedit_obgy&uac=286768PK&spon=16&impID=1857724&faf=1#vp_2

(2) https://www.medscape.com/viewarticle/907360?nlid=127097_2043&src=WNL_mdplsnews_190111_mscpedit_obgy&uac=286768PK&spon=16&impID=1857724&faf=1

(3) Campagnoli C, Clavel-Chapelon F, steroid RKTJO, 2005. Progestins and progesterone in hormone replacement therapy and the risk of breast cancer. Elsevier.  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1974841/

(4) Tariq A, Wert Y, Cheriyath P, Joshi R. Effects of Long-Term Combination LT4 and LT3 Therapy for Improving Hypothyroidism and Overall Quality of Life. Southern Medical Journal. 2018 Jun;111(6):363–9.


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