Cáncer, la palabra más temida por los pacientes


El cáncer constituye, junto con las enfermedades cardiovasculares, el problema más importante de salud pública de nuestros tiempos a nivel mundial. Esto se debe a la importante morbimortalidad asociada y al aumento progresivo de su incidencia.

Desde hace una década, la comunidad científica ha centrado sus esfuerzos en lograr una cura para esta enfermedad. Sin embargo, la tarea no es sencilla. Nos estamos enfrentando a un compendio de enfermedades más que a una enfermedad en concreto, y ello requiere un estudio pormenorizado de cada uno de los tipos de tumores, muy diferentes unos de otros.

Dr. Moisés De Vicente – Equipo Médico Neolife


Aunque el riesgo de desarrollar un cáncer ha aumentado, su mortalidad ha ido disminuyendo de forma considerable

La palabra cáncer es una de las más temidas por los pacientes. Se asocia, y con razón, a una patología angustiosa, dolorosa y en numerosos casos, letal. Desde hace una década, la comunidad científica ha centrado sus esfuerzos en lograr una cura para esta enfermedad. Sin embargo, la tarea no es sencilla. Nos estamos enfrentando a un compendio de enfermedades más que a una enfermedad en concreto, y ello requiere un estudio pormenorizado de cada uno de los tipos de tumores, muy diferentes unos de otros.

El cáncer constituye, junto con las enfermedades cardiovasculares, el problema más importante de salud pública de nuestros tiempos a nivel mundial. Esto se debe a la importante morbimortalidad asociada y al aumento progresivo de su incidencia.

Para que podamos hacernos una idea de la situación, en el año 2012 su incidencia estimada se elevó a 14,1 millones a nivel mundial. Concretamente, en la Unión Europea, se diagnosticaron 2.635.222 casos nuevos en ese año, lo que correspondería a un 18,7% del total.

Centrándonos en nuestro entorno, en España, el número de casos nuevos en el año 2015 fue de 247.771. La mayor parte de los nuevos diagnósticos se realizaron en hombres (60,1%), y hasta en el 60,4% de los casos, los pacientes eran mayores de 65 años. Los tumores más frecuentemente diagnosticados fueron el de colon y recto, el de próstata, el de pulmón, el de mama y el de vejiga.

Aunque el riesgo de desarrollar un cáncer ha aumentado, afortunadamente su mortalidad ha ido disminuyendo de forma considerable en las últimas dos décadas, gracias a las técnicas de screening poblacional o cribado. Estas técnicas permiten detectar más tumores en estadios precoces sin que hayan dado lugar a síntomas y por lo tanto con unos resultados mucho mejores.

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Y uno se pregunta, pero ¿qué produce el cáncer?. La respuesta no es sencilla. Existen zonas de penumbra que deberemos aclarar, pero el motivo íntimo está cada vez más cerca de descubrirse.

Las células, unidades básicas de nuestro organismo, poseen un ciclo que consiste en división y muerte. A lo largo de este proceso, se produce una copia de nuestro material genético (ADN) que será el encargado de que la nueva célula creada cumpla con sus funciones. Pues bien, este material en el momento de la división sufre una serie de mutaciones o alteraciones, que escapan al sistema de control celular. La célula cumple entonces, exclusivamente, una parte de su ciclo biológico: la división. Y en este caso, será una división sin límite.

Las células que se encuentran en esta situación se denominan células tumorales y se agrupan formando tumores o neoplasias. Estas tienen la capacidad de invadir los tejidos cercanos y, en muchas ocasiones, transportarse a otros lugares de nuestra economía para implantarse en otros órganos, produciéndose así las tan temidas metástasis.

Hoy en día, sabemos que el proceso celular se encuentra regulado por unos genes especiales denominados proto-oncogenes. A la versión “dañada” de estos genes se les denomina oncogenes, y son los responsables de producir un estímulo continuo para la división celular con la consiguiente replicación continua del ADN, lo que favorece la aparición de las mutaciones.

Sabemos también que determinados estímulos, denominados carcinógenos, son los se encargan de dañar nuestros genes, para que se estimulen los oncogenes. El cómo estos agentes realizan este proceso, el motivo íntimo que lo produce, no se encuentra todavía resuelto en su totalidad.

Hay factores asociados al desarrollo de esta enfermedad

Lo que sí está claro, y la mayoría de las sociedades científicas lo avalan, es que existen una serie de factores predisponentes asociados a la aparición del cáncer. Ahora bien, hay que tener en cuenta que algunos pacientes no han estado expuestos a carcinógenos conocidos y a pesar de ello padecen también la enfermedad. Es más, existen sujetos que se encuentran sometidos a factores claramente asociados a las neoplasias durante una gran parte de su vida y, sin embargo, permanecen indemnes a la aparición de tumores. Debemos entender, por lo tanto, que no existe una relación de causa efecto directa en la génesis del cáncer.

La edad es el factor de riesgo más importante de cáncer en general y para muchos tipos individuales de cáncer.

Otros de los factores que se asocian al desarrollo de los tumores son el tabaquismo, el consumo de alcohol, agentes químicos, agentes biológicos, la radiación solar, la obesidad y la inactividad física entre otros.

Finalmente, destacar que el tratamiento oncológico está cambiando de forma radical. Por un lado, los propios agentes quimioterápicos son cada vez más selectivos con las células tumorales, con lo que producen menos efectos secundarios y son mejor tolerados por los pacientes. Por otro, se ha creado un nuevo concepto médico denominado medicina de precisión.  Esta medicina intenta adaptar el tratamiento médico a las características individuales de cada paciente. Implica que las decisiones referentes al tratamiento o la prevención se tomarán en base a la integración de las características genómicas y moleculares del tumor y a la información sobre la situación clínica y los hábitos del paciente.

En definitiva, lo que se busca es tratar a los pacientes de la forma más personalizada posible, en base a su genética y a la del tumor. Por así decirlo, hemos pasado de tratar a los pacientes a “cañonazos”, con los consecuentes daños colaterales, a convertirnos en finos estilistas, atacando selectivamente a las células tumorales.

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En Neolife, se realiza una optimización de los biomarcadores relacionados con la edad y se previene, de este modo, las enfermedades asociadas al proceso de envejecimiento. Asimismo, dentro de nuestros chequeos, disponemos de un panel de oncoprevención exhaustivo que permite identificar con rapidez la posibilidad de estar desarrollando alguno de los tumores más frecuentes en nuestra sociedad.

Por otro lado, disponemos en nuestro equipo médico de un Oncólogo experto en la prevención oncológica, que interpretará dichas pruebas y ofrecerá un diagnóstico y recomendaciones específicas para poder continuar en la senda de la salud.


BIBLIOGRAFÍA

(1) Bartosz Chmielowski. Casciato. Manual de oncologia clínica. Editor: Lippincott Williams & Wilkins; Edición: 8 ed (2018). ISBN-10: 8417033130

(2) Cabanes A, Pérez-Gómez B, Aragonés N, Pollán M, López-Abente G. La situación del cáncer en España, 1975-2006. Instituto de Salud Carlos III. Madrid, 2009.

(3) García Mata J, García-Palomo Pérez A, García Gómez J. Quimioterapia antineoplásica. En: Principios del tratamiento oncológico. Cortés Funes H, Colomer Bosch, R. Publicaciones Permanyer. ISBN: 978-84-92620-17-3. Barcelona, 2009, p. 219-259.


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